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Neutral, Independiente O Imparcial

Publicado también en Indymedia Argentina

 

Hay un enorme mito creado a partir del racionalismo y el iluminismo, fuentes del liberalismo burgués o liberalismo individualista, me refiero al mito de la neutralidad. La idea de que una persona objeto o conocimiento pueden ubicarse en “el medio” de dos personas, posiciones, argumentos o ideas contradictorias. La neurología hoy por hoy ha desmontado finalmente este mito, al verificar que toda construcción racional de nuestro cerebro se origina en las redes neuronales y concepciones emocionales (ver Decisiones morales dependientes de dos regiones cerebrales, Evaluación del riesgo y emociones). Así que todos nuestros puntos de vistas supuestamente “intelectuales” y “lógicos” en realidad son resultado de la forma y grado de cariño físico y atención afectuosa que nos brindaba nuestra madre, además de la forma en que nuestros padres nos enseñaban a relacionarnos emocionalmente con lo que nos rodeaba y con quienes nos rodeaban. A este aprendizaje Daniel Goldman lo llamó “alfabetización emocional” y es lo que marcadamente distingue a los supuestos “socialistas” de los “liberales individualistas”, de allí que tanto el Che Guevara como el dictador Pinochet provinieran de familias acaudaladas, pero con distintos enfoques de  educación y  relación con los demás.

 

El primero en desmontar el mito de la neutralidad fue Thomas Kuhn con su “La Estructura de las Revoluciones Científicas” al claramente exponer que todo conocimiento, incluido el científico, dependía de valores culturales y cosmovisiones particulares, a los que llamó “Paradigmas” o modelos conceptuales de la realidad. Los paradigmas en esencia forman parte de sistemas ideológicos. La propia idea de neutralidad en sí forma parte de una ideología dominante dónde aquéllo que no molesta ni aporta es neutral, obviamente con esto no nos referimos a la neutralidad química.

 

Del mito de la neutralidad nace la leyenda de la imparcialidad, digo leyenda porque sí es posible que a veces exista la imparcialidad. Si neutralidad no es vincularse con los contrincantes y la contradicción, la imparcialidad significa no estar a favor de ninguno de ellos, algo difícil ya que siempre emocionalmente se tiene empatía y simpatía por aquel que más se nos asemeja. El que es diferente, el otro, es una amenaza y por tanto siempre un potencial enemigo. La Ciencia Jurídica a duras penas sigue buscando crear la garantía del “Juez Imparcial” a través de procesos judiciales complejos y extensos en pruebas y reglas para valorar a las mismas. Los tribunales internacionales de Derechos Humanos no se ven tan atados por la neutralidad y  la imparcialidad absolutas, ellos deben juzgar con criterios de equidad, suponiendo siempre que los Estados tienen más poder que los ciudadanos y por tanto estos últimos siempre merecen especial protección.

 

Pero es en el periodismo y en los medios masivos de información que más se venden los mitos de la neutralidad, la leyenda de la imparcialidad y la dudosa existente independencia absoluta. La invasión de Irak de 2003 desnudó a estos mitos y leyendas, exponiendo a los medios de información en su realidad: Empresas que venden información según los intereses de sus dueños. Se salvan de esta definición las organizaciones sin fines de lucro, como las radios  comunitarias y de educación popular, que no necesitan vender ninguna falsa neutralidad o imparcialidad, porque su compromiso claramente es equitativo y a favor de los más débiles.

                                                                                                      

En el mundo del pensamiento, grandes autores como Enrique Dussel expresamente entienden que ni la ciencia ni la información son neutrales. En el nuevo paradigma de la ciencia (el sistémico emergente) de hecho ya no se hablaría de ciencia neutral, sino de ciencia plural y complejidad (Edgar Morín) pero de una pluralidad equilibrada y una complejidad armonizada. Al fin y al cabo el mundo no saldrá de la grave crisis en que se encuentra con una sola idea, un solo sistema económico mundial ni mucho menos con una sola cultura y gobierno mundiales.

 

El pensamiento complejo-sistémico, los Derechos Humanos Biocéntricos (ecológicos) y los criterios de equidad sociopolítica constituyen la mejor vía para el desarrollo de la ciencia, la tecnología y la información.

 

 

Abogado Alejandro Sánchez

Activista de Derechos Humanos y Ecologista

Pacifista Solidario Internacional

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