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Sociología y Psicología

Los Papás son Importantes Para la Inteligencia de los Niños y Niñas

En pedagogía esto no es nuevo, hace tiempo se sabe que estadísticamente las niñas y los niños de familias monoparentales (madres solteras) tienen un menor rendimiento escolar a los hijos de familias completas. Existe una base biológica tras este estudio, el hombre al tener una conformación anatómica formada por sus niveles de testosterona, puede imprimir energía y disciplina a sus hijos, más que la madre (que genéticamente es diferente por estar más preparada para el cuidado que para la disciplina) Una prueba más que solo puede haber un mejor y único tipo de familia: La heterosexual monogámica, la más avanzada en términos bioevolutivos. Lo demás es producto de ideas contrarias a la naturaleza humana y a la naturaleza en general. La mal llamada "diversidad sexual" y el "matrimonio homosexual" (que en realidad es homomonio antifisiológico) es pura superstición antinatural y con la ciencia y la ecología he decidido ponerla en su lugar: En el campo de los fanatismos irrazonables. No soy el único que está exponiendo fuertemente esto, en Paraguay somos la mayoría y no queremos nada de cultura que venga confundir y destrozar las bases biológicas de la sociedad. Eso sí lo admito, el matrimonio y la familia están en crisis, justamente por la actual civilización destructora de la naturaleza, algo que Erich Fromm claramente profetizó en su libro "El Arte de Amar".

 

Alejandro Sánchez

 

 

La cercanía con el padre aumenta la inteligencia de los hijos

Un estudio revela que los lazos paternos filiales incrementan, además, el bienestar de los niños

La participación de la figura paterna en la infancia de un niño o de una niña resulta enormemente beneficiosa para la inteligencia y el comportamiento de los pequeños, señala un estudio reciente realizado por especialistas de la Universidad de Concordia, en Canadá. La investigación, realizada sobre una muestra de 138 niños y sus respectivos padres, sugiere, por otro lado, que las más afectadas ante la falta de un padre son las niñas, que pueden sufrir serios problemas emocionales como consecuencia de la ausencia paterna. El departamento de psicología de la Universidad de Concordia espera que este estudio impulse la toma de ciertas medidas por parte del Gobierno canadiense, como el permiso de paternidad. Por Maricar García.

 

Los padres que participan activamente en la crianza de sus hijos pueden ayudar a que éstos sean más inteligentes y tengan un mejor comportamiento, revela una nueva investigación de la Universidad de Concordia, en Canadá.

El estudio, cuyos resultados han sido publicados por la American Psichological Association y han sido también dados a conocer a través de un comunicado de la propia Universidad de Concordia, conllevó un examen a largo plazo sobre cómo los padres pueden influir positivamente en el desarrollo de sus hijos mediante una participación activa en su educación y crianza.

"Los padres hacen importantes contribuciones en el desarrollo de la conducta de sus hijos y la inteligencia", señala Erin Pougnet, una de las autoras del estudio, estudiante de doctorado del Departamento de Psicología de la Universidad de Concordia y miembro del Centro de Investigación en Desarrollo Humano (CRDH).

"En comparación con otros niños con padres ausentes, los niños de padres activos tuvieron durante su infancia temprana y media menos problemas de comportamiento y una mayor capacidad intelectual a medida que crecieron, incluso entre los niños de familia en riesgo de exclusión o con pocos recursos económicos”, explica Pougnet.

Una influencia patriarcal

"Independientemente de si los padres viven o no con sus hijos, la capacidad de los progenitores fija los límites adecuados y la estructura del comportamiento de sus hijos influyendo positivamente en la solución de problemas y la disminución de los trabas emocionales tales como la tristeza, el aislamiento social y la ansiedad", continúa Pougnet.

Un total de 138 niños y sus padres participaron en el estudio y fueron evaluados por los investigadores en tres sesiones separadas. Los niños fueron evaluados en dos fases: de tres a cinco años de edad por un lado, y de nueve a trece años por otra.

Éstos completaron tests de inteligencia, mientras que las madres de los pequeños rellenaron cuestionarios sobre el medio ambiente en casa y los conflictos de pareja. Todos los niños han sido reclutados como parte del mayor proyecto de Investigación de Riesgos de la Universidad de Concordia, un estudio intergeneracional puesto en marcha en el año 1976.

Un mayor impacto en las niñas

Los maestros de escuela también fueron incluidos en el estudio, en calidad de observadores de los comportamientos del niño fuera de los hogares. "Los profesores son una fuente un poco más independiente de información que las madres, los padres o los propios niños", cuenta Pougnet, "ya que la ausencia de un padre puede dar lugar a conflictos en casa, la angustia materna y la angustia del niño”.

 

Erin Pougnet. Fuente: Universidad de Concordia.
Erin Pougnet. Fuente: Universidad de Concordia.

 

 

El estudio encontró que las niñas son las más afectadas por la ausencia de los padres, aunque los investigadores advierten que la ausencia paterna puede fomentar otros problemas como la falta de apoyo o de disciplina.

"Las niñas cuyos padres estaban ausentes durante la mitad de su infancia tenían niveles significativamente más altos de problemas emocionales en el colegio que las niñas cuyos padres estaban presentes", comenta Pougnet.

El papel de las madres cuidadoras

Según estadísticas de 2007, en Canadá existe un número creciente de hogares monoparentales. Tanto es así que se estima que alrededor del 13% de las familias canadienses y el 22% de las familias de Quebec, se componen de hogares donde los padres biológicos están ausentes.

"Aunque nuestro estudio examinó el importante papel los padres en el desarrollo de sus hijos, a los niños sin la presencia de padres no les va necesariamente mal", destaca Lisa A. Serbin, coautora del estudio y profesora del Departamento de Psicología de la Universidad de Concordia y miembro del Centro de Investigación en Desarrollo Humano (CRDH).

"Las madres y otros cuidadores son también importantes. Sin duda, los padres tienen un impacto valioso, pero hay muchas formas alternativas de criar a un niño sano en todos los aspectos e incluso algunos, sin ningún contacto con los padres o con padres distantes, están bien intelectual y emocionalmente”, añade Serbin.

Los resultados, sin embargo, deben ahora animar y alentar a los gobiernos a formular políticas que fomenten el aumento de las fórmulas positivas de contacto entre los niños y sus padres. "Iniciativas como el permiso de paternidad para los hombres y clases para aprender a ser padres enfatizan el rol de padres pueden ayudar a maximizar el desarrollo de los niños desde la primera infancia y la preadolescencia", ha concluido Serbin.

 

 

Modelo Computacional Sobre Expansión de Ideas

Científicos determinan el momento clave para la expansión de ideas

Cuando el 10% de una población sostiene una creencia inquebrantable, ésta llega siempre a ser aceptada por la mayoría, revela un análisis computacional

Un equipo de científicos del Instituto Politécnico Rensselaer de Nueva York ha descubierto que cuando el 10% de una población sostiene una creencia inquebrantable, ésta llega siempre a ser adoptada por la mayoría de la sociedad. El hallazgo fue realizado a partir de modelos computacionales de tres tipos distintos de sociedades, pero podría tener implicaciones para la comprensión de la expansión de innovaciones o de los movimientos políticos más recientes. Por Yaiza Martínez.

Un equipo de científicos del Instituto Politécnico Rensselaer (RPI) de Nueva York ha descubierto que cuando el 10% de una población sostiene una creencia inquebrantable, ésta llega siempre a ser adoptada por la mayoría de la sociedad.

Los investigadores, que son miembros del Social Cognitive Networks Academic Research Center (SCNARC) del RPI, utilizaron métodos analíticos y computacionales para establecer el punto clave en el que la opinión de una minoría llega a convertirse en la opinión de la mayoría. El hallazgo tendría implicaciones en el estudio y la comprensión de la influencia de las interacciones sociales, en terrenos como la expansión de innovaciones o de movimientos políticos.

“Cuando el número de detentores de una opinión compartida está por debajo del 10% (de la sociedad), no se producen progresos visibles en la expansión de sus ideas. Se necesitaría literalmente una cantidad de tiempo comparable a la edad del universo para que las opiniones de grupos de esta magnitud alcanzasen a una mayoría”, explica el director del SCNARC, Boleslaw Szymanski, uno de los autores de la investigación. Sin embargo, “cuando los grupos con una determinada opinión llegan a constituir un 10% de la población, sus ideas se expanden como las llamas”, añade Szymanski en un comunicado del RPI.

Inmunes a las influencias

Como ejemplo, los investigadores señalan los hechos acaecidos en los últimos tiempos en Túnez y Egipto, lugares que han sufrido un proceso similar al reflejado en los modelos computacionales empleados en la investigación. Según Szymanski: “En estos países, dictadores que habían estado en el poder durante décadas, de repente, fueron derrocados en tan sólo unas semanas”.

Los resultados de la presente investigación han sido publicados en la revista Physical Review E, en un artículo titulado "Social consensus through the influence of committed minorities” (El consenso social influenciado por minorías comprometidas). En él, se demuestra cómo la opinión mayoritaria prevalente en una población puede revertirse rápidamente por efecto de una pequeña fracción de individuos distribuidos en la sociedad de forma aleatoria.

En los modelos computacionales estudiados, estos individuos defendían sus opiniones con constancia y eran inmunes a las influencias. Como resultado, una vez alcanzado un consenso del 10% de la población en dichas opiniones, éstas eran adoptadas por la población general rápidamente.

Diversos tipos de redes

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores desarrollaron modelos computacionales de diversos tipos de redes sociales. Una de estas redes presentaba a cada persona conectada con cualquier otra en la red.

El segundo modelo incluía a individuos indiscutidos que no estaban conectados a un gran número de gente, pero que eran líderes de opinión. El tercer y último modelo proporcionaba a cada individuo un número similar de conexiones.

 

En la imagen se ve el momento clave en el que la opinión de una minoría (en rojo) se convierte rápidamente en la opinión de la mayoría. Fuente: SCNARC/Renssealer Polytechnic Insitute.
En la imagen se ve el momento clave en el que la opinión de una minoría (en rojo) se convierte rápidamente en la opinión de la mayoría. Fuente: SCNARC/Renssealer Polytechnic Insitute.
El estado inicial de todos los modelos fue un mar de defensores de puntos de vista tradicionales. Sin embargo, aunque cada uno de estos individuos sostenía su propia opinión, tenía la mente abierta a nuevas perspectivas.

Una vez que las redes fueron elaboradas, los científicos introdujeron en ellas a algunos convencidos de ideas innovadoras. Estas personas defendían completamente sus puntos de vista, y no estaban dispuestas a modificar sus creencias. A medida que estos convencidos comenzaron a hablar con los individuos que mantenían sistemas de creencias tradicionales, las tendencias en dichas creencias comenzaron a cambiar, en principio gradualmente, pero más tarde de manera brusca.

“En general, a la gente no le gusta tener una opinión impopular y siempre busca llegar a un consenso. Nosotros establecimos esta dinámica en cada uno de los modelos desarrollados”, afirma Sameet Sreenivasan, otro de los autores del estudio.

Para conseguir el consenso, cada uno de los individuos innovadores de los modelos computacionales “hablaba” con otros sobre sus opiniones. Si el oyente sostenía las mismas ideas que el hablante, se reforzaban sus propias creencias. Por el contrario, si su opinión era distinta, el oyente consideraba la del otro y después se disponía a hablar con otra persona. Si esta última también era defensora de las nuevas ideas, entonces el oyente acababa adoptándola.

Expandir o reprimir opiniones

“A medida que los agentes de cambio empiezan a convencer a más y más gente, la situación comienza a cambiar”, afirma Sreenivasan. “Los individuos pasan a cuestionar sus propias ideas y después adoptan completamente las nuevas perspectivas, para seguir expandiéndolas. En cambio, si los convencidos sólo consiguen influir en las personas cercanas, esto no produce ningún cambio a gran escala en el sistema”. Con menos del 10% de personas con nuevas ideas, esa transformación no puede producirse.

La presente investigación tiene profundas implicaciones para la comprensión de cómo se expanden las opiniones. “Claramente hay situaciones en las que ayuda saber cómo expandir una idea de manera eficiente o cómo reprimir la evolución de una opinión”, señala el profesor de física del RIP y coautor del estudio, Gyorgy Korniss. Por ejemplo, cuando existe la necesidad de convencer rápidamente a una ciudad entera de que huya porque viene un huracán o cuando se debe divulgar información sobre la prevención de una enfermedad en un área rural.

Los investigadores buscan ahora patrones dentro de las ciencias sociales y otros campos para comparar los resultados de sus modelos computacionales con ejemplos históricos. También pretenden estudiar cómo el porcentaje de población necesario para la expansión de ideas debería cambiar para ser efectivo en este sentido, en modelos de sociedad polarizada.

En lugar de sostener un punto de vista tradicional, en este tipo de sociedades se mantienen dos perspectivas opuestas. Un ejemplo de esta polarización se da en Estados Unidos, entre demócratas y republicanos.

Mantenimiento de las innovaciones

Los modelos computacionales sirven para analizar situaciones de la vida real a través de programas que reflejan cómo funciona un sistema sometido a determinadas variables. Estos modelos se han convertido en fuente de información sobre diversos sistemas naturales de la física, la química y la biología, pero también sobre sistemas humanos, como los de la economía o las ciencias sociales.

La investigación de los científicos del RPI no es la primera que trata de explicar la evolución de las ideas humanas a partir de este tipo de simulaciones. En 2009, por ejemplo, un estudio realizado por científicos del University College London del Reino Unido, combinando simulaciones informáticas con estudios genéticos, estableció que la razón de la aparición de la conducta humana moderna, caracterizada por la capacidad de crear objetos artísticos o tecnología avanzada, tendría su origen en la densidad de la población.

Según los investigadores británicos, las interacciones humanas intensas fueron las que favorecieron el intercambio de ideas y de habilidades, y las que propiciaron que no se perdieran las innovaciones.

Otros aspectos humanos estudiados con técnicas informáticas han sido, por ejemplo, el altruismo, la complejidad de nuestras sociedades o la evolución de éstas.

 

Cuando el 10% de una población sostiene una creencia inquebrantable, ésta llega siempre a ser aceptada por la mayoría, revela un análisis computacional


Un equipo de científicos del Instituto Politécnico Rensselaer de Nueva York ha descubierto que cuando el 10% de una población sostiene una creencia inquebrantable, ésta llega siempre a ser adoptada por la mayoría de la sociedad. El hallazgo fue realizado a partir de modelos computacionales de tres tipos distintos de sociedades, pero podría tener implicaciones para la comprensión de la expansión de innovaciones o de los movimientos políticos más recientes. Por Yaiza Martínez.

Hasta La Felicidad Tiene Sus Inconvenientes

El lado oscuro de la felicidad

Área: Psicología — Miércoles, 18 de Mayo de 2011

 

No todos los tipos y grados de felicidad son igualmente positivos e incluso la persecución de la felicidad puede hacer que la gente se sienta peor.

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Los seres humanos solemos decir que lo que realmente queremos es ser felices, aunque la felicidad no está garantizada. Tratar de ser feliz es todo un arte y muchas veces nos solemos conformar solamente con perseguir esa felicidad. Ya en la declaración de independencia de EEUU Tomás Jefferson colocó la persecución de la felicidad como un derecho inalienable en una frase que quedó para la Historia (“We hold these truths to be self-evident, that all men are created equal, that they are endowed by their Creator with certain unalienable Rights, that among these are Life, Liberty and the pursuit of Happiness.”). Antes de ese momento y después se han tratado de dar todo tipo de recetas para encontrar esa felicidad de la que parece que carecemos. Quizás la naturaleza humana es insaciable y terminamos acostumbrándonos incluso a esa felicidad que creímos una vez encontrar. Quizás la felicidad es inalcanzable o puede que esté tan cerca que no la vemos.


Pero, ¿merece realmente la pena perseguirla? Es más, ¿es la felicidad un valor absoluto a toda costa? Imaginemos que un señor sabio al que conocemos un buen día por la mañana y con la cara boba y sonriente nos dice: “Qué feliz soy, soy tan feliz”. Pensaremos inmediatamente que ha perdido el juicio o la inteligencia.  
Ahora, un estudio publicado en Perspectives on Psychological Science pone en entredicho el valor absolutamente positivo de la felicidad. Según sus autores la felicidad no debería ser tenida universalmente como buena. Según ellos no todos los tipos y grados de felicidad son igualmente positivos e incluso la persecución de la felicidad puede hacer que la gente se sienta peor.
Según June Gruber, Iris Mauss y Maya Tamir, de las universidades de Yale, Denver y Hebrea de Jerusalen respectivamente, la gente que se marca la felicidad como una meta puede terminar peor de como comenzó.
En los libros de autoayuda muchas veces se ofrecen recetas o herramientas para hacer que uno sea más feliz, como tomarse un tiempo cada día para pensar sobre las cosas que a uno le hacen feliz o por las que está agradecido en la vida. Estas herramientas no son necesariamente malas. Pero según Mausss y sus colaboradores, cuando uno las usa con la motivación o expectativas de que tienen que hacerte feliz pueden dar lugar a decepción y terminar disminuyendo la felicidad propia.
En uno de los estudios que realizaron encontraron que la gente que lee artículos de los periódicos que ensalzan el valor de la felicidad se sintieron peor después de ver una comedia cinematográfica que aquellos que leyeron un artículo del periódico en el que no se mencionaba la felicidad. Presumiblemente esto de debería a que los primeros se sintieron defraudados al no sentirse más contentos. Cuando las personas no terminan tan felices como esperaban se sienten fracasados y esto les puede hacer sentirse incluso peor.
Demasiada felicidad puede ser también un problema. Un estudio que hizo un seguimiento de niños desde los años veinte del pasado siglo hasta su vejez encontró que aquellos que morían más jóvenes fueron calificados como alegres por sus profesores.
Los expertos han encontrado que la gente que siente un alto grado de felicidad puede que no sea tan creativa y además es propensa a arriesgarse más. Así por ejemplo, las personas con alguna manía, como el desorden dipolar, tienen un grado excesivo de emociones positivas que pueden conducirles a asumir riesgos, como el abuso de sustancias, conducción rápida al volante o a gastar sus ahorros de toda la vida. Pero, según Gruber, incluso un alto grado de felicidad puede ser malo en la gente que no tiene un desorden psiquiátrico.
Otro problema es sentir felicidad inapropiadamente. Obviamente no es sano sentirse feliz cuando alguien está llorando la pérdida de un ser querido o cuando te dicen que un amigo salió herido de un accidente de tráfico. Estos investigadores han encontrado que esto sucede en gente con manía.
Ser muy feliz puede significar además que se tiene un déficit de emociones negativas. Las emociones negativas cumplen su papel. Así por ejemplo, el miedo puede evitar que tomemos riesgos que pueden poner en peligro nuestra vida y la culpa puede recordarnos que debemos de comportarnos bien con los demás.
Los psicólogos han descubierto qué es lo que, aparentemente, aumenta la felicidad realmente. Un vaticinador de la felicidad no es el dinero o el reconocimiento social a través del éxito o la fama, es el tener relaciones sociales valiosas o con sentido. Esto significa que la mejor manera de aumentar la felicidad es dejar de preocuparse por ser feliz y en su lugar encaminar los esfuerzos a alimentar los lazos sociales que se tienen con los demás. Si hay alguna cosa sobre la que hay que concentrarse, concéntrese en eso y deje que lo demás venga por sí solo.

Copyleft: atribuir con enlace a http://neofronteras.com/?p=3494

Fuentes y referencias:
Nota de prensa.
Ir a la iglesia y felicidad.
Mente a la deriva y felicidad.
La felicidad no depende de la genética.
Las experiencias son mejores que las posesiones.
Felicidad contagiosa.
Posesiones y felicidad.

Adolescentes Van Formando Su Personalidad En Su Edad

La resistencia a la presión social se desarrolla en la adolescencia

Los jóvenes mejoran en esta etapa su capacidad de no dejarse influenciar, gracias al incremento de la actividad neuronal en un área específica del cerebro

Los adolescentes presentan una mayor susceptibilidad a la influencia de sus iguales pero, precisamente, es en la adolescencia cuando el cerebro humano desarrolla una mayor resistencia a la presión social. Esto es lo que ha revelado un estudio realizado por científicos estadounidenses, en el que se tomaron imágenes del cerebro de niños de 10 años y, posteriormente, cuando estos mismos niños tenían 13 años. Las imágenes registraron las respuestas emocionales de los participantes ante retratos de caras con expresiones emocionales diversas. Por Yaiza Martínez.

 


Foto: melodi2. Fuente: Everystockphoto.
Foto: melodi2. Fuente: Everystockphoto.
Sólo cuando los niños se enfrentan a una presión social intensificada que les exige un mal comportamiento, se desarrolla en sus cerebros la capacidad de resistirse a este tipo de comportamientos, revela un estudio.

Esta constatación, que proporciona un conocimiento acerca de la configuración del cerebro a estas edades, pero que por ahora no tiene una relevancia clínica directa según los investigadores, puede suponer un alivio para los padres cuyos hijos están a punto de entrar en la adolescencia, etapa de la vida en la que se presta una mayor atención a los amigos.



Aumento de la resistencia

En la presente investigación participaron un total de 24 niñas y 14 niños, de entornos étnicos y socioeconómicos diversos. Los participantes fueron sometidos a escáneres de resonancia magnética funcional (IRMf) en dos ocasiones: en primer lugar a la edad de 10 años, y después cuando los participantes tenían 13, es decir, en el inicio de su adolescencia.

En ambas ocasiones, a los niños y niñas se les mostraron fotos de rostros con diversas expresiones emocionales: expresiones neutras, de enfado, de miedo, de felicidad o de tristeza, mientras se registraba su actividad neuronal (como respuesta a dichas imágenes) con la tecnología IRMf.

Los escáneres de IRMf permiten observar los cambios en el flujo sanguíneo del cerebro, a través de un campo magnético potente y de pulsaciones de radiofrecuencia. La IRMf genera imágenes detalladas sobre la actividad cerebral.

Los investigadores compararon los resultados de la IRMf tomada a los 10 años, con la tomada a los 13 años. Así, descubrieron que la actividad neuronal se había incrementado significativamente en estos tres años, en un área del cerebro conocida como estriado ventral, así como en la región ventral media de la corteza prefrontal.

La respuesta neuronal más elevada fue la del estriado ventral, una región del cerebro asociada frecuentemente con la recompensa. El aumento de la actividad cerebral en esta área fue relacionado por los científicos con un aumento progresivo de la resistencia de los niños a la influencia de sus iguales.

Susceptibilidad a las influencias

Dicho aumento fue contrastado con los testimonios de los participantes acerca de su propia capacidad de resistencia a las influencias de sus amigos, y acerca de sus implicaciones en comportamientos de riesgo o delictivos, informa la Universidad de Oregón (Estados Unidos), en la que se realizó el estudio, en un comunicado.

Según explica una de las autoras del estudio, la psicólogo de dicha Universidad, Jennifer H. Pfeifer, este descubrimiento matiza la creencia general de que es en la adolescencia cuando los jóvenes son más susceptibles a las presiones sociales.

Talento es Igual A Tenacidad

Gestión emocional, tenacidad y esfuerzo

 

Dicen los científicos que no existe ningún tipo de célula que posean los genios y no tengamos el resto de los humanos.  O sea, la diferencia es trabajar más que los demás. O sea:   lo que escasea no es la inteligencia, sino la constancia. Al respecto Charles Darwin decía: “Salvo los tontos,  los hombres no se diferencian en cuanto intelecto; solo en ahínco y trabajo duro…”
Gaspar Hernández / Periodista
Gestión emocional, tenacidad y esfuerzo

Podemos pensar que si no tenemos el gen del talento no hay nada que hacer o ponernos manos a la obra. Sin duda, el trabajo y la constancia son las mejores formas de provocarlo.
“Flaubert me enseñó que el talento es una disciplina tenaz y una larga paciencia”, escribió Mario Vargas Llosa en el discurso de aceptación del Nobel de Literatura. Un año antes, en Cartagena de Indias, había explicado que Flaubert empezó siendo un mal escritor, un mero imitador, y que para ser el genio que fue se impuso una disciplina de galeote. "Yo llegué a la conclusión", dijo el escritor peruano, "de que si uno no lo tenía se lo podía provocar a base de trabajo". El protagonista de la novela de Javier Cercas La velocidad de la luz (Tusquets), Rodney Falk, opina lo mismo: "El talento no se tiene, sino que se conquista". Lo contrario de lo que afirmó Oscar Wilde, quien quizá afirmó demasiadas cosas: "Lo que no te dé la naturaleza, no se puede aprender".



Gustav Flaubert, escritor
francés ( 1821-1880)
para quien el talento era
una conquista cotidiana.

¿Qué dicen los expertos? Dan Coyle, que ha investigado dónde y cómo florece el genio en el mundo, sostiene en el libro Las claves del talento (Zenith) que éste no tiene tanto que ver como creíamos con los genes. Según él, se cultiva.
En cambio, Malcolm Gladwell, periodista de The Washington Post y The New Yorker que también ha investigado sobre el tema -Fueras de serie (Taurus)-, se pregunta: ¿Existe de forma innata? Y él mismo dice: "La respuesta obvia es que sí".
Gladwell, muy americano, investiga también el éxito, y afirma: "El éxito es talento más preparación. Pero cuanto más miran los psicólogos las carreras de los mejor dotados, menor les parece el papel del talento innato. Y mayor el que desempeña la preparación".
Pero ¿de qué estamos hablando cuando hablamos de esta aptitud? Según el filósofo y pedagogo José Antonio Marina, talento es "la inteligencia triunfante". Es, pues, la inteligencia "que resuelve los problemas y avanza con resolución", explica Marina en su último libro, La educación del talento (Ariel). Puesto que hay muchas inteligencias diferentes, según Marina, también hay muchos genios distintos: musicales, científicos, financieros, atléticos, etcétera, cada uno de los cuales supone un especial tipo de destreza. "No todos valemos para todo".

Resolver y avanzar
La excelencia es un hábito. (Aristóteles)

El científico Robert J. Sternberg, uno de los más reputados expertos actuales en temas de inteligencia, denomina "inteligencia exitosa" a lo que Marina llama talento. Es decir, la inteligencia que se emplea para lograr objetivos importantes. Más amplia que lo que miden los tests de inteligencia porque incluye la gestión de las emociones, la tenacidad, el esfuerzo o la resistencia a la frustración. Las personas que poseen esa aptitud básica no dependen demasiado de las motivaciones externas, sino que saben automotivarse; aprenden a controlar sus impulsos; saben cuándo perseverar y cuándo cambiar de objetivo; saben sacar el máximo provecho de sus capacidades; completan las tareas, tienen iniciativa, no dejan las cosas para otro día...

¿Qué papel desempeña el trabajo duro en la consecución del talento? Prácticamente lo es todo. Aunque desde Darwin la forma tradicional de considerarlo, según Dan Coyle, ha sido esta: los genes (la naturaleza) y el entorno (la educación) se combinan para convertirnos en lo que somos. "Es un método popular", afirma Coyle, "pero cuando se trata de explicar el talento humano, es un modelo vago". Según el escritor, pensar que esta cualidad procede de los genes y el entorno es como pensar que las galletas proceden del azúcar, la harina y la mantequilla: es bastante cierto, pero inútil.

La regla de las 10.000 horas



Salvo los tontos, los hombres no se diferencian mucho en cuanto a intelecto; solo en ahínco y trabajo duro. (Charles Darwin)

Investigadores como Anders Ericsson, Herbert Simon y Bill Chase sostienen que las grandes habilidades en cualquier campo -violín, matemáticas, ajedrez, etcétera- requieren aproximadamente de una década de práctica intensa. Incluso Boby Fischer, prodigio del ajedrez, necesitó practicar con ahínco durante nueve años para lograr, a los 17 años, el título de gran maestro. La regla de los 10 años, o de las 10.000 horas, implica que todas las habilidades se crean utilizando el mismo mecanismo fundamental. "No hay ningún tipo de célula que posean los genios y no tengamos el resto", sostiene Ericsson.
Junto con dos colegas de la Academia de Música de Berlín, Ericsson realizó, a principios de los años noventa, un estudio de referencia. Dividieron a los violinistas en tres grupos. En el primero estaban los estudiantes con un mayor potencial. En el segundo, aquellos juzgados simplemente como buenos. En el tercero, los estudiantes que tenían pocas probabilidades de llegar a tocar profesionalmente y pretendían ser profesores del sistema escolar público. A todos les preguntaron: ¿en el curso de toda su carrera, cuántas horas ha practicado en total? Todos habían empezado a tocar aproximadamente a la misma edad, alrededor de los cinco años; en aquella fase temprana, aproximadamente la misma cantidad de horas, unas dos o tres por semana. Las diferencias surgían a partir de los ocho años. Los estudiantes que terminaban como los mejores de su clase empezaban por practicar más que todos los demás, y a los veinte practicaban por encima de las 30 horas semanales. Los intérpretes de élite habían acumulado 10.000 horas de práctica cada uno. En contraste, los estudiantes buenos a secas habían sumado 8.000 horas. Y los futuros profesores de música, poco más de 4.000.


Boby Fischer (1943- 2008),
prodigio del ajedrez, necesitó
practicar con ahínco durante
nueve años para lograr, a
los 17 años, el título de
gran maestro.


El mismo patrón se repitió con pianistas profesionales. Lo más llamativo del estudio de Ericson, según cuenta Gladwell en Fueras de serie, es que no encontró músicos natos que flotaran sin esfuerzo hasta la cima practicando una fracción del tiempo que necesitaban sus pares. "Tampoco encontraron obreros romos a los que, trabajando más que nadie, lisa y llanamente les faltara el talento necesario para hacerse un lugar en la cumbre. Una vez que un músico ha demostrado capacidad suficiente para ingresar en una academia superior de música, lo que distingue a un intérprete virtuoso de otro mediocre es el esfuerzo que cada uno dedica a practicar. Y eso no es todo", concluye Gladwell; "los que están en la misma cumbre trabajan mucho, mucho más que todos los demás".
Vayamos al cerebro. Y, por una vez, no relacionemos las famosas neuronas y talento. Cada vez son más los neurólogos que consideran a la mielina -mucho menos estudiada que las neuronas- como la clave de la adquisición de habilidades. Toda habilidad humana, ya sea jugar al fútbol, pintar o interpretar a Bach, proviene de una cadena de fibras nerviosas que transmiten un diminuto impulso eléctrico. La mielina rodea las fibras nerviosas. Permite que la señal sea más veloz y fuerte porque impide que se escapen del circuito los impulsos eléctricos. Cuando practicamos, esta lipoproteína responde cubriendo el circuito neural y añadiendo, en cada nueva capa, habilidad y velocidad. Es como conseguir una especie de línea de banda ancha: se multiplica por 3.000 la capacidad de procesamiento de la información.



Yo-Yo Ma, este talentoso violonchelista,
según las mediciones del investigador
Anders Ericsson, habría acumulado
10.000 horas de práctica musical.


Práctica y mielina


El talento es algo bastante corriente. No escasea la inteligencia, sino la constancia. (Doris Lessing)

En 2005 se escaneó el cerebro de varios concertistas de piano y se descubrió una relación directamente proporcional entre las horas de práctica y esta materia blanca. Cuanto más se activa el nervio, mayor es la cantidad de esta lipoproteína que lo envuelve. Pero, como sostiene Dan Coyle, no se forma para responder a ideas vagas, a información que nos lava como una ducha caliente. Se crea para responder a acciones concretas. Es necesaria la práctica intensa. Teniendo en cuenta una aparente paradoja: aquellas experiencias en las que al principio cometemos más errores, errores que nos obligan a ir más despacio, son las que nos hacen más talentosos.
"Las cosas que hoy parecen ser obstáculos se convierten a la larga en aconsejables", sostiene Robert Bjork, catedrático de psicología de la Universidad de California. De él es el siguiente ejemplo: pongamos que por enésima vez viajamos en avión y observamos a la azafata mientras nos enseña cómo ponernos el chaleco salvavidas. Parece un disco rayado. Pero ¿sabríamos hacerlo en un momento de urgencia?
Bjork sostiene que lo ideal sería, en vez de observar a la azafata, ponernos directamente el chaleco y practicar (menudo espectáculo se organizaría en el avión). Practicar. Aprender. Cometer errores. Así se logra el talento. Volviéndolo a intentar. Fracasando otra vez. Fracasando mejor.

Cómo Se Puede Hacer Frente A Una Catástrofe Sicológicamente

Si se tienen en cuenta todos los estudios que hablan de una capacidad de transformación sicológica con la espiritualidad, está claro que la capacidad de resilencia ante los desastres aumenta con la Fe en el Amor Infinito.

 

La resiliencia psicológica individual, clave para superar un desastre

Un informe determina por qué algunas personas se recuperan más fácilmente después de una tragedia.

Los desastres, tanto naturales como ocasionados por la acción humana, pueden producirse en cualquier parte, y a menudo sin previo aviso. ¿Qué ocurre después de estos eventos? ¿Cómo afrontan estas situaciones las personas que las han padecido? Un reciente informe elaborado por especialistas de diversas universidades ha revelado que la mayoría de las personas que pasan por una experiencia de este tipo consigue recuperar su salud mental al cabo del tiempo, gracias a la llamada resiliencia psicológica. Pero, para que esta recuperación sea posible, se requieren intervenciones especializadas de ayuda, enfocadas no sólo al individuo sino también a la comunidad. Por Yaiza Martínez.

 


Terremoto en Haití, 2010. Imagen de Puerto Príncipe. Foto: UN Photo/Logan Abassi. UNDP Global.
Terremoto en Haití, 2010. Imagen de Puerto Príncipe. Foto: UN Photo/Logan Abassi. UNDP Global.
Los desastres, tanto naturales como ocasionados por la acción humana, pueden producirse en cualquier parte, y a menudo sin previo aviso. Pero, ¿qué ocurre después? ¿Cómo afrontan estas situaciones las personas que las han padecido?

En un informe reciente publicado por la revista Psychological Science in the Public Interest, de la Association for Psychological Science (aps) estadounidense, científicos la Universidad de Columbia y de la Universidad de Pensilvania, en Estados Unidos, del University College London, y de la Universidad Opole de Polonia, han revisado los efectos psicológicos de los desastres, y las razones por las que a algunas personas les cuesta más recuperarse de estas experiencias que a otras.

A partir de esta información, los científicos analizan las líneas de actuación más efectivas para ayudar a superar estas situaciones. Los desastres fueron definidos en este caso como aquéllos eventos que causan un daño arrollador, penurias o muertes a uno o más estratos de la sociedad. Estas situaciones se producen a menudo rápidamente, pero cuesta años recuperarse de ellas.

Resiliencia general

En general, explican los investigadores en un comunicado de la aps, los individuos que han sufrido un desastre experimentan diversos problemas psicológicos, como trastorno por estrés postraumático (TEPT), ansiedad, abuso de sustancias, suicidio o ideas de suicidio, pena prolongada, etc.

Curiosamente, sin embargo, las evidencias recopiladas hasta ahora demuestran que menos del 30% de los adultos que han vivido estas situaciones sufren problemas psicológicos severos duraderos.

Por el contrario, la mayoría de la gente que se enfrenta a algún desastre pasa una fase de estrés y desasosiego, pero después recupera su salud mental (en unos meses o en entre uno y dos años). En otras palabras: las víctimas de desastres tienden a ser psicológicamente resilientes.

La resiliencia, en psicología, hace referencia a la capacidad de las personas para sobreponerse a periodos de dolor emocional y traumas. Cuando un sujeto o grupo es capaz de llevar a cabo esta superación, se dice que tiene una resiliencia adecuada, y puede sobreponerse a contratiempos e incluso resultar fortalecido por los mismos.

Factores condicionantes

Pero ¿por qué hay personas que reaccionan de una manera y personas que lo hacen de otra forma?, se preguntan los investigadores.

Al parecer, hay diversos factores que influyen en cómo reacciona la gente después de un desastre, como la edad o el estatus socioeconómico. Así, por ejemplo, los niños reaccionan ante los desastres de manera distinta a los adultos: inicialmente tienden a mostrar más estrés psicológico extremo que los adultos supervivientes, pero estos problemas psicológicos a menudo son sólo temporales.

Los ancianos, por su parte, tienden a sobreponerse a los desastre con un coste psicológico menor que los adultos jóvenes. Entre éstos, los síntomas psicológicos graves son comunes en los primeros meses después de un desastre de gran impacto.
Huracán. Fuente: Wikimedia Commons.
Huracán. Fuente: Wikimedia Commons.
Por otro lado, los recursos económicos también jugarían un papel importante en la superación de los desastres: un estatus socioeconómico bajo está regularmente identificado como pronosticador del trastorno por estrés postraumático.

Una de las razones es obvia: en las regiones económicamente subdesarrolladas, la carencia de infraestructuras obstaculiza las respuestas de los equipos de emergencia para proporcionar ayuda. En estas zonas, por tanto, el número de víctimas tras los desastres tiende a ser mayor que en los países ricos.

Otros factores condicionantes del tipo de respuesta psicológica a los desastres sería el grado de variación que provocan en el contexto en que éstos se producen, el grado de proximidad a ellos o de secuelas que han dejado, y la personalidad de las personas que los han padecido (sus niveles previos de neurosis, tendencia a la obsesión, etc.), explican los investigadores en su artículo.

¿Cómo ayudar?

Conocer bien las consecuencias de los desastres en la población sirve para desarrollar políticas de intervención más adecuadas. La parte final del presente informe está destinada precisamente a responder a la siguiente pregunta: ¿cómo puede ayudarse a los supervivientes de un desastre, de la manera más efectiva?

La intervención psicológica más común inmediatamente después de un desastre consiste en una sola sesión, conocida como “control de estrés por incidente crítico” (CISD, por sus siglas en inglés), explican los investigadores.

Pero, según ellos, aunque este sistema está muy extendido, no existen demasiadas pruebas de su eficiencia, y múltiples estudios sugieren que en realidad podría resultar psicológicamente nocivo.

Formas menos intrusivas de ayuda psicológica inmediata, en cambio, sí podrían resultar más útiles. Es el caso de la técnica de “primera ayuda psicológica”, enfocada en aportar ayuda práctica a los supervivientes y a promover su sentimiento de seguridad, calma, conexión con otros, autoeficacia y eficacia de la comunidad, y esperanza.

Los científicos señalan que esta técnica, que además permite identificar a los individuos que en algún momento después del desastre podrían requerir de una asistencia más intensiva, resulta prometedora, pero que aún se necesitan más estudios sobre ella para evaluar su efectividad.

En general, investigaciones realizadas sugieren que las intervenciones psicológicas después de los desastres pueden ser más efectivas durante periodos de recuperación cortos y largos (de entre un mes y varios años después del desastre), especialmente cuando se combinan con el control de los individuos con riesgo de padecer trastornos psicológicos severos.

En cuanto a otro tipo de intervenciones, los autores del informe señalan que la capacidad colectiva e individual de vencer las adversidades compartidas radicaría en la sensación de sentirse respaldado, en la cohesión social y en la cooperación.

Según los investigadores, en estas situaciones resulta crucial el sentimiento de pertenencia a un grupo social apreciado o a una comunidad. Por tanto, en estos casos resultarían importantes las intervenciones sensibles y conscientes, diseñadas a movilizar, mantener y mejorar los recursos de la comunidad y su cohesión.

En La Vejez Mejoran Las Relaciones Sociales

Las relaciones personales mejoran en la vejez

Una mayor regulación emocional, el tiempo limitado de vida y los estereotipos se combinan para potenciar interacciones felices


Las relaciones interpersonales mejoran cuando la gente se va haciendo mayor. Esta paz se debe, según investigadores norteamericanos, a diversos factores: una mejor regulación emocional y la perspectiva de un tiempo limitado de vida, en el caso de los ancianos. En la felicidad social de la vejez actuaría además otro factor: el de los estereotipos, porque los jóvenes suelen enfrentarse menos a las personas mayores que a sus iguales en todas las situaciones, incluidas las de confrontación. Por Yaiza Martínez.

 

 

Las relaciones interpersonales durante la tercera edad suelen ser más satisfactorias que las de los jóvenes. Varios estudios realizados por especialistas de la Universidad de Purdue, en Estados Unidos, revelan las causas de estas diferencias.

Según Karen Fingerman, profesora de dicha universidad especializada en estudios de familia, gerontología y desarrollo, las personas mayores afirman tener mejores matrimonios, amistades más comprensivas y menos conflictos con sus hijos y hermanos en la vejez que en la juventud.

Por tanto, parece que a medida que las habilidades cognitivas decaen como consecuencia de la edad, las relaciones personales resultan más satisfactorias. ¿Por qué se produce este cambio?

Combinación de factores

Fingerman afirma, en un comunicado
emitido por la Universidad de Purdue, que lo que ella y sus colaboradores han descubierto es que elementos como la percepción de un tiempo limitado de vida, una mayor propensión a perdonar, y ciertos estereotipos y actitudes relacionados con la vejez juegan un importante papel en esta transformación.

Sería, por tanto, la combinación de ciertas actitudes hacia los mayores (por ejemplo, el respeto que les guardan los jóvenes) y la forma de interactuar con otras personas que desarrollan los ancianos lo que marcaría estas diferencias.

En un artículo publicado en la revista Current Directions in Psychological Science, Fingerman y sus colaboradores explican que, por una parte, cuando los adultos de cualquier edad encuentran cierta tensión en su relación con adultos mayores, tratan de minimizar esa tensión para facilitar experiencias positivas con ellos.

Por otro lado, los hallazgos realizados hasta ahora sugieren que la regulación socioemocional que se produce durante la tercera edad implica también cambios en la forma de relacionarse con los demás.

 

 

Regulación social

En los estudios realizados por Fingerman y su equipo, se ha revelado que cada persona actúa y reacciona como respuesta a su interlocutor, anticipando al mismo tiempo las reacciones de éste.

Esta anticipación se basa a menudo en la edad de dicho interlocutor. Los individuos modifican su propio comportamiento con las personas que interactúan, muchas veces en función de si éstas son jóvenes o mayores.

Cuando se produce una interacción negativa, las personas jóvenes son en general más agresivas que las mayores. Sin embargo, si esta confrontación se da con una persona mayor, los jóvenes a menudo se comportan de manera más complaciente.

En la otra dirección, también se da una adaptación: las personas mayores intentan ser más cordiales con los jóvenes porque creen de antemano que éstos los se enfrentarán más a ellos que un adulto de mayor edad.

Ambos grupos de personas actúan, por tanto, adaptando su comportamiento en función de los estereotipos existentes: los jóvenes creen que deben ser más pacientes con una persona mayor que con una joven, porque los ancianos “ya no pueden cambiar ni se debe intentar cambiarlos”, mientras que los mayores esperan de los jóvenes reacciones más “agresivas” que de otras personas mayores, y actúan en consecuencia.

Ventajas de la edad

Fingerman señala que, además de esta regulación propia de la interacción, lo cierto es que, con la edad, los individuos regulan también mejor sus propias emociones cuando algo o alguien les enfada o molesta.

Asimismo, las personas mayores cuentan con otra ventaja: suelen tener más opciones que las jóvenes de elegir con quiénes se relacionan porque, normalmente, ya no tienen que acudir a centros de trabajo en los que las relaciones interpersonales se imponen por razones ajenas.

Por último, las personas mayores cuidan y valoran más cada momento. Esto se debe al hecho de que son conscientes del poco tiempo que puede quedarles a sus relaciones.

Cuando el tiempo es limitado, la gente se esfuerza más por disfrutar de sus interacciones con otras personas que por enfrentarse con ellas.

Estudios anteriores

En lo que se refiere a la interacción con los hijos, en una investigación realizada en 2007, Karen Fingerman y sus colaboradores demostraron que la mayoría de las relaciones entre padres e hijos también mejoraban cuando los padres se iban haciendo mayores.

En general, el sentimiento que se genera en esta época de la vida es de cariño y atención por ambas partes, afirman los investigadores.

Para los padres, la atención que les dedican entonces sus hijos es una prueba de la madurez de éstos, y la consideran por tanto un reflejo de su buena labor como educadores. Los hijos, por su parte, se sienten en esta época más necesitados de pasar más tiempo con sus padres y también se sienten más queridos por ellos.

En otro estudio realizado por Fingerman en 2008, la psicólogo demostró asimismo que la gente tiende a pasar por alto los comportamientos inapropiados o desagradables de sus amigos y familiares ancianos, en gran medida por el temor al paso del tiempo, por el miedo a que el tiempo que les queda con esas personas sea ya limitado.

La Internet Acrecienta La Soledad, Que Daña La Salud

La soledad daña la salud humana

Facebook y Twitter tendrían el mismo efecto, al fomentar relaciones superficiales que aumentan el aislamiento


La soledad daña la salud humana porque propicia los malos hábitos de salud, un consumo mayor de medicamentos y un nivel más alto de estrés. Además, los efectos nocivos de la soledad pueden verse incrementados por las redes sociales de Internet, como Facebook, que favorecen las relaciones superficiales y, en consecuencia, los sentimientos de aislamiento y de soledad. Éstas son las conclusiones obtenidas en investigaciones realizadas por científicos estadounidenses, que señalan asimismo que la soledad se cura, únicamente, con relaciones personales estrechas y de calidad. Por Yaiza Martínez.

 

Awaiting the Garden of Eden. Morguefile.
Awaiting the Garden of Eden. Morguefile.
Un equipo de psicólogos de la Universidad de Arizona (UA) ha estudiado recientemente el fenómeno de la soledad y los efectos de ésta en la salud individual, con interesantes resultados.

En un comunicado emitido por la UA, los científicos señalan, por un lado, que la soledad es dañina para la salud porque potencia los hábitos nocivos de salud y el estrés.

Por otro lado, los científicos afirman que las redes sociales en Internet (como Facebook o Twitter) no sirven para paliar la soledad sino que, de hecho, pueden aumentar los sentimientos de asilamiento o separación, al propiciar las relaciones superficiales.

Según Stacey Passalacqua, una de las autoras de la investigación, se sabía que las redes sociales de Internet estaban relacionadas con una menor calidad de la salud de los individuos, pero hasta ahora no se había comprendido el mecanismo subyacente a dicha asociación. Este mecanismo podría estar relacionado con la soledad que estas redes provocan.

Passalacqua y Chris Segrin, que es el director de estas investigaciones y también del departamento de comunicación de la UA, analizaron las percepciones subjetivas sobre nivel de estrés y apoyo social de diversos individuos, lo que permitió comprender de qué manera la soledad y la salud se relacionan, y también vincular ambos factores a redes sociales como Facebook.

Para su análisis, los investigadores realizaron una encuesta a un total de 265 adultos de entre 19 y 85 años sobre el apoyo social con que contaban, su soledad, su nivel de estrés, sus hábitos de salud y su salud general.

Según publican los investigadores en un artículo aparecido en la revista Health Communication, los resultados obtenidos de este cuestionario demostraron que la soledad estaba mucho más relacionada con el número de relaciones estrechas con otras personas que con el número de contactos mantenidos en las redes sociales.

 

Malos hábitos

Frecuentar estas redes puede no resultar negativo para la salud, explican los científicos, siempre que el usuario mantenga relaciones más cercanas con otras personas sin que medie entre ellos la distancia.

Asimismo, el estudio demostró que los individuos más solitarios se cuidan menos, duermen peor y tienden más a consumir medicamentos. Además, son menos capaces de lidiar con los elementos estresantes de la vida cotidiana (es decir, se estresan más).

Todos estos hábitos establecen una relación entre la soledad y una salud pobre. Por ejemplo, explican los científicos, el estrés crónico es muy dañino para el organismo y tiene un efecto fisiológico constatado.

Por el contrario, las respuestas de los participantes demostraron que aquellas personas con un apoyo social mayor presentaban un estado de salud mejor.

La soledad es en parte subjetiva

Otro dato curioso arrojado por la encuesta fue el siguiente: la soledad sería, al menos en parte, una cuestión “subjetiva”, que depende de la percepción de cada individuo.

Según explica Segrin en el comunicado de la UA, se podría definir la soledad como la diferencia entre el nivel de contacto social que deseamos y el que realmente alcanzamos.

Por eso, resulta difícil establecer lo que es una persona “solitaria”, porque de hecho este perfil depende en gran parte de lo que cada individuo considera como “estar solo”. Así, no es de extrañar que personas que disfrutan de muchas relaciones sociales se sientan solas.

Sin embargo, sí existe un factor decisivo que determina la soledad real: la calidad de las relaciones personales, y no su cantidad.

La ausencia de familiares y amigos cercanos es, por eso, un hecho grave que puede afectar a la salud y que no puede ser contrarrestado por las relaciones que se establezcan a través de la Red ni por cualquier otro tipo de relaciones superficiales, advierten los investigadores.

Otros problemas de salud

Los resultados obtenidos en los trabajos de Segrin y Passalacqua explicarían porqué los individuos solitarios suelen presentar niveles de salud más bajos que las personas acompañadas.

Otras razones para este hecho han sido establecidas por investigaciones previas. Así, por ejemplo, un estudio realizado en 2007 por científicos norteamericanos reveló que la soledad crónica puede afectar a la expresión de los genes en los glóbulos de la sangre y, por tanto, condicionar la respuesta correcta del sistema inmunológico.

En otro estudio anterior, también realizado por investigadores estadounidenses, se había demostrado además que vivir en soledad aumenta el riesgo de padecer enfermedades coronarias tanto entre personas mayores como entre jóvenes, al igual que hace crecer el nivel de estrés y la tensión arterial.