Los Humildes Son Más Sensibles Socialmente
Los individuos de clase baja empatizan más con el sufrimiento ajeno
El estatus socioeconómico define culturas sociales más cooperativas o más individualistas, revela un estudio
Una investigación realizada por científicos de la Universidad de California en Berkeley, Estados Unidos, ha revelado que las personas que pertenecen a clases socioeconómicas más bajas sintonizan más con el sufrimiento ajeno, incluso a nivel fisiológico, y expresan mayor compasión hacia los demás que los individuos pudientes. Los autores del estudio señalan que estos resultados, obtenidos en tres experimentos realizados con 300 personas, sugieren la existencia de culturas distintas (más cooperativas o más individualistas) en las diversas clases sociales. Por Yaiza Martínez.
Una investigación realizada por científicos de la Universidad de California en Berkeley (UC Berkeley), Estados Unidos, ha revelado que las personas que pertenecen a clases socioeconómicas más bajas sintonizan más con el sufrimiento ajeno, incluso a nivel fisiológico, y expresan mayor compasión hacia los demás que los individuos pudientes.
El estudio constató que personas de clase media alta y de clase alta fueron menos capaces de detectar y de responder a las muestras de angustia de otros individuos.
Asimismo, en general se estableció que el estatus socioeconómico está relacionado con el nivel de empatía y de compasión que demuestra la gente ante situaciones con carga emocional.
Diversas clases, culturas distintas
Según declaraciones de la directora del estudio, la psicólogo social de la UC Berkeley, Jennifer Stellar, recogidas en un comunicado de dicha universidad: “Esto no significa que las personas de clase alta no tengan empatía, solamente no son expertas en reconocer los indicios y las señales del sufrimiento ajeno, porque no han tenido que lidiar con demasiados obstáculos en sus propias vidas”.
Los hallazgos de Stellar y sus colaboradores desafían los resultados de estudios previos en los que se había señalado que la gente de clase baja es más propicia a la ansiedad y la hostilidad en situaciones adversas.
Stellar señala que: “Estos nuevos resultados indican que existe una cultura de la compasión y de la cooperación entre los individuos de clases bajas, que podría surgir de las amenazas a su bienestar que éstos padecen”.
La investigadora señala que los hallazgos no deberían acentuar la lucha entre clases, sino ayudar a comprender la diversidad cultural correspondiente a las distintas clases sociales.
Así, el estudio sugiere que las personas de estatus socioeconómico más bajo serían más cooperativas, mientras que los individuos de clase alta, al estar más centrados en sí mismos por haber crecido con mayor libertad y autonomía, se desenvuelven mejor en entornos individualistas y competitivos.
Altos niveles de compasión
Para la investigación, Stellar y su equipo analizaron a más de 300 estudiantes universitarios adultos, pertenecientes a distintas etnias. Los participantes fueron divididos en tres grupos, para la realización de tres experimentos distintos.
La identificación de la clase social de cada voluntario (clase baja, clase media baja, clase media, clase media alta o clase alta) fue definida a partir de los ingresos y de la educación de sus padres.
Además, los participantes informaron su grado de acuerdo con frases como “cuando veo a otra persona sufriendo o pasando necesidades, siento una urgencia poderosa de cuidarla” o “a menudo me doy cuenta de que alguien necesita ayuda”.
En este experimento, se constató que la compasión fue la única emoción positiva informada a niveles más altos por los participantes de clase baja.
Empatía y ritmo cardiaco
En un segundo experimento, se mostró a un grupo de 64 participantes dos vídeos. Uno de ellos era instructivo, sobre construcciones. El otro era un vídeo con carga emotiva, que versaba sobre familias enfrentadas al desafío de tener un hijo enfermo de cáncer.
Todos los participantes permanecieron indiferentes ante el video instructivo, e informaron que se sentían tristes al ver el video de las familias. Sin embargo, los estudiantes de clases más bajas fueron los que informaron de mayores niveles de compasión y empatía hacia los protagonistas de las historias.
En este caso, los investigadores también monitorizaron el ritmo cardiaco de los participantes cuando éstos veían ambos vídeos. Las mediciones demostraron que el ritmo cardiaco de los estudiantes de clases más bajas se había reducido más que en el resto de individuos.
A este respecto, Stellar explica: “Podría asumirse que ver a otra persona sufrir provoca estrés y un aumento del ritmo cardiaco. Pero hemos descubierto que, cuando se siente compasión, el ritmo cardiaco se reduce, como si el cuerpo se calmara a sí mismo para cuidar de otra persona”.
Primer paso hacia la respuesta compasiva
Finalmente, en un tercer experimento, se dividió aleatoriamente a 106 participantes por parejas y se les pidió que se enfrentaran entre ellos en entrevistas falsas para la obtención de un puesto de director de laboratorio.
Para fomentar el nivel de estrés de las entrevistas, se le dijo a los estudiantes que aquéllos que lo hicieran mejor ganarían además un premio en metálico. Las declaraciones de los participantes tras las entrevistas demostraron que los individuos de clases más bajas percibieron que sus rivales habían sufrido gran cantidad de estrés, ansiedad y ofuscación durante el experimento. Como resultado, estos individuos afirmaron haber sentido compasión y simpatía por sus propios competidores.
Por el contrario, los participantes de clases más altas fueron menos capaces de detectar las señales de estrés emocional de sus rivales.
Según Stellar: “Reconocer el sufrimiento ajeno es el primer paso hacia la respuesta compasiva. Estos resultados sugieren, no que las personas de clase alta no se preocupen por los demás, sino que, simplemente, no son buenas percibiendo el estrés o la ansiedad de otros”.
Estudio previo
Los resultados de esta investigación coinciden en parte con los obtenidos en un estudio previo, realizado por especialistas de la Universidad de California en San Francisco (UCSF) en 2010.
En él, se constató también que las personas pobres tienen mayor capacidad empática que las personas ricas en experimentos realizados tanto con fotografías como en interacciones sociales con personas reales.
Los autores de este estudio señalaron entonces que la causa de esta diferencia podría estar en que las personas con bajo nivel de ingresos y un bajo nivel educativo tienen que ser más sensibles a los demás para subsistir, es decir, deben sacar mayor provecho de su empatía, para responder a las amenazas sociales y para reaccionar ante las oportunidades que la sociedad ofrece.
-
Una desconexión neuronal podría explicar la crueldad humana
-
Los pobres tienen mayor capacidad empática que los ricos, revela un estudio
-
El modo de crianza de los ancestros propicia el desarrollo moral de los niños
-
La testosterona reduce la capacidad empática, revela un estudio
-
Los niños sufren por el dolor ajeno de la misma forma que los adultos
La Monogamia es Más Ventajosa Evolutivamente
No hace mucho se publicaron estudios científicos que certificaban que el matrimonio, el buen matrimonio, ayuda a vivir más saludablemente y por más tiempo. Ahora un estudio revela que la monogamia es más ventajosa. Ojo, que la bigamia y multigamia se da incluso en países occidentales también, solo que no a nivel legal, las infidelidades repetidas dan cuenta de ello. Está claro, la mal llamada "diversidad sexual" es un atavismo, un retroceso evolutivo, la ciencia lo certifica. La era de la "revolución sexual" ha pasado, es hora de retornar al hogar, con un nuevo y más renovado sentido familiar.
Un estudio sobre el matrimonio monógamo sugiere que éste se generalizó porque entraña diversas ventajas evolutivas
En las sociedades en las que está permitido a los hombres tener múltiples esposas, hay niveles más altos de crímenes, violencia, pobreza y desigualdad entre ambos sexos que en las sociedades en las que la monogamia se practica y está institucionalizada. Pero la monogamia entraña otras ventajas sociales, como el hecho de favorecer una atención esmerada a los hijos. Estas son algunas de las conclusiones de un estudio realizado en Canadá, cuyos resultados sugieren que la monogamia ha sustituido a la poligamia en los últimos siglos por razones evolutivas. Por Yaiza Martínez.
Este es uno de los hallazgos clave de un nuevo estudio realizado por especialistas de la Universidad de British Columbia (UBC), en Canadá, en el que se han analizado las causas de la generalización global del matrimonio monógamo como institución cultural dominante.
La investigación sugiere que este tipo de matrimonio remplazó rápidamente a la poligamia porque produce un menor nivel de problemas sociales inherentes.
Problemas derivados de la poligamia
Según declaraciones del antropólogo de la UBC, Joseph Henrich, director del estudio, recogidas en un comunicado de dicha Universidad: “Nuestro objetivo era comprender porqué el matrimonio monógamo se ha convertido en el modelo imperante en los últimos siglos en la mayor parte de las naciones desarrolladas, cuando la mayoría de las culturas conocidas han practicado la poligamia”.
La poligamia, de hecho, aún se practica en algunas partes de África, Asia, Oriente Medio y Norteamérica. En otros países, ha sido anulada sólo recientemente: en Nepal en 1963, en la India (parcialmente) en 1955, y en China en 1953.
“La emergencia del matrimonio monógamo resulta extraña para algunos, y mucha gente que se beneficia de la poligamia –hombres poderosos y ricos- la rechaza”, afirma Henrich.
Sin embargo, continúa el investigador: “nuestros hallazgos sugieren que el matrimonio monógamo institucionalizado proporciona mayores beneficios netos a la sociedad, porque reduce los problemas sociales inherentes a las sociedades polígamas”.
Según Henrich y su equipo de investigación, en el que se encuentran los profesores Robert Boyd (de la Universidad de California en los Ángeles) y Peter Richerson (de la Universidad de California Davis), estos delitos estarían causados sobre todo por grupos de hombres que permanecen solteros porque otros hombres tienen múltiples esposas.
“La escasez de mujeres casaderas en las culturas polígamos incrementa la competencia entre los hombres por las mujeres no casadas”, afirma Henrich. Este aumento de la competencia hace que los hombres sean más propensos a tener comportamientos delictivos, para obtener más recursos y mujeres.
Ventajas de la monogamia

Los investigadores señalan que la principal ventaja evolutiva cultural de la monogamia sobre la poligamia es la distribución más igualitaria de las esposas, lo que reduce la competencia masculina y, con ello, algunos problemas sociales.
Además, según los resultados del estudio, la monogamia permite trasladar los esfuerzos masculinos de la búsqueda de esposa a la inversión parental, con lo que se reducen las tasas de negligencia, abuso, muerte accidental, homicidios y conflictos en los hogares.
Por otra parte, el matrimonio monógamo favorece la planificación a largo plazo, la productividad económica, el ahorro y la inversión económica en los hijos.
Por último, este tipo de matrimonio aumenta en general la influencia de las mujeres en las decisiones del hogar, lo que a su vez reduce la tasa de fertilidad total e incrementa la igualdad entre ambos sexos.
Todos estos beneficios se derivan de un mayor nivel de atención parental y de la formación de grupos familiares más pequeños, sugiere la investigación.

En ellas, el hecho de desposarse de esta forma ha estado siempre relacionado positivamente con el estatus, la riqueza o la nobleza.
Con el origen de la agricultura, las sociedades humanas crecieron en extensión, complejidad y desigualdad, y los niveles de matrimonios polígamos se intensificaron, alcanzando su extremo en los imperios más antiguos, cuyos gobernantes poseían harenes inmensos.
Posteriormente, la institucionalización de la monogamia se ha visto respaldada por su adaptación por parte de algunas religiones, como el cristianismo, y ha precedido en muchas ocasiones a la democracia y a los derechos de voto de las mujeres.
Hoy día, el matrimonio monógamo está generalizado, tanto normativa como legalmente, en los países más desarrollados del mundo. Según los científicos, esta generalización se ha producido por las ventajas que, para las sociedades complejas, suponen los matrimonios monógamos.
-
Los matrimonios más felices son los que ayudan a crecer
-
Los matrimonios forzados se dan actualmente en países como Canadá o Francia
-
“Nosotros” es mejor que “Yo” en las relaciones estables de pareja
-
Los padres ayudan hoy más que nunca a sus hijos mayores
-
El gen de la monogamia podría actuar también en humanos
Otros enlaces relacionados:
Los universitarios casados rinden más en los estudios que los solteros
Temáticas:
Educar Para Celebrar La VIDA
| | Educar para celebrar la vida y la Tierra |

Leonardo Boff
Dada la crisis generalizada que vivimos actualmente, todas las educaciones deben incluir el cuidado de todo lo que existe y vive. Sin el cuidado, no garantizaremos una sostenibilidad que permita al planeta mantener su vitalidad, los ecosistemas, su equilibrio, y nuestra civilización, su futuro. Nos educan para el pensamiento crítico y creativo, para tener una profesión y un buen nivel de vida, pero nos olvidamos de educar en la responsabilidad y en el cuidado del futuro común de la Tierra y de la Humanidad. Una educación que no incluya el cuidado demuestra ser alienada e irresponsable. Los analistas más serios de la huella ecológica de la Tierra nos advierten que, si no cuidamos, podemos conocer catástrofes peores que las vividas este año de 2011 en Brasil y en Japón. Para mantenerse, la Tierra podrá, tal vez, tener que reducir su biosfera, eliminando especies y millones de seres humanos.

Entre tantas excelencias propias del concepto de cuidado, quiero hacer hincapié en dos que interesan a la nueva educación: la integración del globo terrestre en nuestro imaginario cotidiano y el encantamiento por el misterio de la existencia. Cuando contemplamos el planeta Tierra desde el espacio exterior, surge en nosotros un sentimiento de reverencia al ver nuestra única Casa Común. Somos inseparables de la Tierra, formamos un todo con ella. Sentimos que debemos amarla y cuidarla para que nos pueda ofrecer todo lo que necesitamos para seguir viviendo.
La segunda excelencia del cuidado como actitud ética y forma de amor es el encantamiento que surge en nosotros por la aparición más espectacular y bella que jamás ha existido en el mundo, que es el milagro de la existencia de cada persona humana individual. Los sistemas, las instituciones, las ciencias, las técnicas y las escuelas no tienen lo que cada persona humana posee: conciencia, amorosidad, cuidado, creatividad, solidaridad, compasión y sentimiento de pertenencia a un Todo mayor que nos sustenta y anima, realidades que constituyen nuestra Profundidad.
Seguramente no somos el centro del universo. Pero somos los seres portadores de conciencia y de inteligencia, por los cuales el universo se piensa, se conciencia y se ve a sí mismo en su espléndida complejidad y belleza. Somos el universo y la Tierra que ha llegado a sentir, a pensar, a amar y a venerar. Esta es nuestra dignidad que debe ser interiorizada y que debe ser imbuida a cada persona de la nueva era planetaria.
![]()
Tenemos que sentirnos orgullosos de poder desempeñar esta misión para la Tierra y para todo el universo. Solamente cumplimos con esta misión si cuidamos de nosotros mismos, de los otros y de cada ser que habita aquí.
Tal vez pocos han expresado mejor estos nobles sentimientos que el eximio músico y también poeta Pau Casals. En un discurso en la ONU en los años 80 del siglo pasado, se dirigía a la Asamblea General pensando en los niños como el futuro de la nueva humanidad. Su mensaje vale también para nosotros, los adultos. Decía:
El niño tiene que saber que él mismo es un milagro, que desde el principio del mundo, jamás ha habido otro niño igual y que en todo el futuro, jamás aparecerá otro niño igual a él. Cada niño es único, desde el principio hasta el fin de los tiempos. Así el niño asume una responsabilidad al confesar: es verdad soy un milagro. Soy un milagro igual que el árbol es un milagro. Y siendo un milagro ¿podría hacer el mal? No, pues soy un milagro. Puedo decir Dios o Naturaleza, o Dios-naturaleza. Poco importa. Lo que importa es que soy un milagro hecho por Dios y hecho por la naturaleza. ¿Podría yo matar a alguien? No. No puedo. ¿Y otro ser humano, que también es un milagro como yo, podría matarme a mí? Creo que lo que estoy diciendo a los niños, puede ayudar a hacer surgir otro modo de pensar el mundo y la vida. El mundo de hoy es malo; sí, es un mundo malo. El mundo es malo porque no hablamos a los niños así como yo les estoy hablando ahora y de la manera que necesitan que les hablemos. Entonces el mundo no tendrá más razones para ser malo.

Aquí se revela gran realismo: cada realidad, especialmente la humana, es única y preciosa, pero al mismo tiempo vivimos en un mundo conflictivo, contradictorio y con aspectos aterradores. Así y todo, hay que confiar en la fuerza de la semilla. Ella está llena de vida. Cada niño que nace es una semilla de un mundo que puede ser mejor. Por eso, vale la pena tener esperanza. Un paciente de un hospital psiquiátrico que visité, pirograbó en una tablilla que después me regaló: «Siempre que nace un niño es señal de que Dios todavía cree en el ser humano». No es necesario decir más, pues en estas palabras se encierra todo el sentido de nuestra esperanza frente a los males y las tragedias de este mundo.
Ayudar A Los Demás Nos Hace Sentir Mejor
Si bien es cierto que ciertos controles son necesarios para la cooperación, la neurología ha demostrado que son las gratificaciones y los beneficios los que más aportan para que se de el ambiente de cooperación. Al final la idea de AMOR FRATERNAL es más poderosa que la imposición de cooperación por la fuerza.

Ayudar a los demás activa las regiones cerebrales de recompensa
Ejercer el apoyo tiene el mismo efecto que otros tipos muy básicos de experiencias gratificantes, revela un estudio de la UCLA
Prestar ayuda a un ser querido supone un beneficio para el que lo ofrece y no sólo para el destinatario, revela un nuevo estudio basado en imágenes cerebrales realizado por científicos de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA). Los investigadores analizaron el comportamiento de ciertas regiones del cerebro de 20 mujeres, a las que se dejó o no ayudar a sus parejas mientras ellos recibían descargas eléctricas. Los resultados demostraron que cuando las mujeres ayudaban al ser querido, las áreas cerebrales vinculadas con la recompensa se activaban. Cuando no lo hacían, esas mismas regiones reducían su actividad. Por Maricar García.
"Cuando se habla de que ofrecer ayuda social es bueno para nuestra salud, por lo general se asume que los beneficios provienen del apoyo que recibimos de los demás, pero ahora parece también probable que algunos de los beneficios para la salud provengan en realidad del apoyo que brindamos a otros", ha señalado Naomi Eisenberger, profesora asistente de Psicología de la UCLA (Universidad de California en Los Ángeles) y autora principal de un estudio sobre ayuda y salud, publicado en la edición digital de la revista Psychosomatic Medicine.
Las 20 mujeres de estas parejas se sometieron a una resonancia magnética funcional (fMRI), que permite realizar escáneres cerebrales, mientras sus novios estaban fuera del escáner y recibían dolorosas descargas eléctricas. A veces, las mujeres podían ofrecer apoyo cogiendo el brazo de sus parejas, mientras que en otras ocasiones, tenían que ver a sus novios recibir descargas sin poder ayudarles (en estos casos, las mujeres agarraban una pelotita antiestrés). En otras ocasiones, los novios no recibían descargas, y las mujeres podían decidir si tocarlos o no.
Los científicos descubrieron que cuando las mujeres ofrecieron apoyo a sus novios ante el dolor, éstas tuvieron una mayor actividad en las regiones relacionadas con la recompensa del cerebro, incluyendo el estriado ventral y el área septal. Además, cuanta mayor era la recompensa cerebral que experimentaban estas mujeres, más unidas a sus parejas decían sentirse. Por el contrario, cuando las mujeres no brindaron dicho apoyo, estas regiones mostraron una disminución de la actividad.
"Una de estas áreas, el estriado ventral, suele estar activa como respuesta a recompensas simples como el chocolate, el sexo y el dinero", ha explicado Eisenberger. "El hecho de que el apoyo también active esta región sugiere que pueda ser procesado por el cerebro como un tipo muy básico de experiencia gratificante", comenta.
Los investigadores también han observado otro interesante patrón de actividad neuronal en el área septal. Además de ser un centro de placer, esta región desempeña un papel en el aumento o la reducción del estrés, mediante la inhibición de otras regiones del cerebro que procesa amenazas, como la amígdala.
Los investigadores encontraron que las mujeres que mostraron una mayor actividad en el área septal también mostraron una menor actividad en la amígdala.
"Este hallazgo sugiere que el apoyo dado puede repercutir directamente en la persona que proporciona ese mismo apoyo, reduciendo su estrés", cuenta Eisenberger, quien dirige el Laboratorio de Neurociencia Afectiva y Social de la UCLA. "La actividad en el área septal mientras se ofrece apoyo tuvo una correlación negativa con la actividad en la amígdala, que es una región conocida por desempeñar un papel en las respuestas de miedo y el estrés. Si existe alguna relación entre dar ayuda y la reducción de la actividad en esa amígdala, significa que dicha ayuda reduce el estrés".
Otros beneficios
"Ayudar a los demás tiene beneficios", cuenta Inagaki, el autor principal del estudio, quien ha recibido diferentes becas de investigación por la National Science Foundation y el programa Jacob K. Javits. "Incluso vimos más actividad en estas regiones del cerebro cuando las mujeres daban su apoyo que cuando tocaban a su novio y él no estaba sufriendo una descarga, se podría pensar que sería más agradable al tacto cuando él no está pasando por algo doloroso, pero nos encontramos con lo contrario, lo cual resulta sorprendente”.
Eisenberger cree que los beneficios por la prestación de apoyo también se aplican cuando un ser querido está experimentando otro tipo de suceso estresante, como pueden ser las situaciones emocionalmente dolorosas.
"Dar apoyo a las personas que están cerca, ya sean miembros de la familia o hijos, puede aumentar su probabilidad de supervivencia y, por tanto, la posibilidad de que los genes consigan transmitirse", comenta Eisenberger. "Debido a la importancia de ofrecer ayuda para la supervivencia de nuestra especie, es posible que a lo largo de nuestra historia evolutiva, ayudar a los demás pueda haber llegado a ser psicológicamente gratificante, para asegurar que este comportamiento persiste".
En la actualidad, Eisenberger y Inagaki están llevando a cabo más investigaciones sobre cómo ayudar a los demás puede reducir nuestras respuestas al estrés y, finalmente, contribuir a una mejora de la salud. La presente investigación fue financiada por el Senado Académico de la UCLA.
Cuatro Principios y Cuatro Virtudes Para Una Nueva Civilización
Frente a la crisis: cuatro principios y cuatro virtudes
Leonardo Boff
Goza de plena actualidad esta frase de Einstein: «el pensamiento que ha creado la crisis no puede ser el mismo que va a solucionarla». Es demasiado tarde para hacer sólo reformas, éstas no cambian el pensamiento. Necesitamos partir de otro pensamiento, fundado en principios y valores que puedan sustentar un nuevo ensayo de civilización. O si no, tendremos que aceptar un camino que nos lleva al precipicio. Los dinosaurios ya lo recorrieron.
Mi sentimiento del mundo me dice que hay cuatro principios y cuatro virtudes capaces de garantizar un futuro bueno para la Tierra y la vida. Aquí solamente voy a enunciarlos, sin espacio para profundizar en ellos, cosa que he hecho en varias publicaciones en los últimos años.
El primero es el cuidado. El cuidado es una relación de no agresión y de amor a la Tierra y a cualquier otro ser. El cuidado se opone a la dominación que caracteriza el viejo paradigma. El cuidado regenera las heridas pasadas y evita las futuras. Retarda la fuerza irrefrenable de la entropía y permite que todo pueda vivir y durar más. Para los orientales lo equivalente al cuidado es la compasión; por ella nunca se deja abandonado al que sufre; se camina, se solidariza y se alegra uno con él.
El segundo es el respeto. Cada ser posee un valor intrínseco, independientemente de su uso humano. Expresa alguna potencialidad del universo, tiene algo que revelarnos y merece existir y vivir. El respeto reconoce y acoge al otro como otro y se propone convivir pacíficamente con él. Ético es respetar ilimitadamente todo lo que existe y vive.
El tercero es la responsabilidad universal. Por ella, el ser humano y la sociedad se dan cuenta de las consecuencias benéficas o funestas de sus acciones. Ambos tienen que cuidar la cualidad de las relaciones con los otros y con la naturaleza para que no sean hostiles sino amigables hacia la vida. Con los medios de destrucción ya fabricados, la humanidad, por falta de responsabilidad, puede autoeliminarse y dañar la biosfera.
El cuarto principio es la cooperación incondicional. La ley universal de la evolución no es la competición en la que gana el más fuerte, sino la interdependencia de todos con todos. Todos cooperan entre sí para coevolucionar y para asegurar la biodiversidad. Por la cooperación de unos con otros, nuestros antepasados se volvieron humanos. El mercado globalizado está gobernado por la más rígida competición, sin espacio para la cooperación. Por eso, campean el individualismo y el egoísmo que subyacen a la crisis actual y que han impedido hasta ahora cualquier consenso posible frente a los cambios climáticos.
Estos cuatro principios deben venir acompañados de cuatro virtudes, imprescindibles para la consolidación del nuevo orden.
La primera es la hospitalidad, virtud primordial, según Kant, para la república mundial. Todos tenemos el derecho de ser acogidos, lo que se corresponde con el deber de acoger a los otros. Esta virtud será fundamental frente al flujo de los pueblos y los millones de refugiados climáticos que surgirán en los próximos años. No debe haber, como hay, extra-comunitarios.
La segunda es la convivencia con los diferentes. La globalización del experimento hombre no anula las diferencias culturales con las cuales tenemos que aprender a convivir, a intercambiar, a complementarnos y a enriquecernos con los intercambios mutuos.
La tercera es la tolerancia. No todos los valores y costumbres culturales son convergentes y de fácil aceptación. De ahí se impone la tolerancia activa de reconocer el derecho del otro de existir como diferente y garantizarle su plena expresión.
La cuarta es la comensalidad. Todos los seres humanos deben tener acceso solidario y suficiente a los medios de vida, y seguridad alimentaria. Deben poder sentirse miembros de la misma familia que comen y beben juntos. No sólo es la nutrición necesaria, se trata de un rito de confraternización.
Todos los esfuerzos serán en balde si la Río+20 de 2012 se limita solamente a discutir medidas prácticas para mitigar el calentamiento global, sin discutir otros principios y valores que pueden generar un consenso mínimo entre todos y dar así sostenibilidad a nuestra civilización. En caso contrario, la crisis continuará su acción corrosiva hasta transformarse en una tragedia. Tenemos medios y ciencia para alcanzar esta sostenibilidad. Sólo nos falta voluntad y amor a la vida, la nuestra y la de nuestros hijos y nietos. Que el Espíritu que preside la historia no nos falte.
Otro Estudio Comprueba Que La Espiritualidad Da Más Felicidad
Según una bateria de estudios, las y los religiosos son más felices en general que los agnósticos y ateos. En el caso de las espiritualidades más evolucionadas, este nivel de felicidad puede ser más alto, ya que se conjuga la razón con la Fe y una autonomía de pensamiento elevada. Obviamente, en sociedades sin seguridad social, la Fe garantiza más felicidad y más resilencia para superar las situaciones contrarias al bienestar del individuo y la sociedad.
Los individuos religiosos son más felices en las sociedades pobres
La relación positiva entre religiosidad y bienestar radica en el apoyo social, revela un estudio
Un análisis de datos de la Encuesta Gallup, recogidos en más de 150 países del planeta y referidos a afiliaciones religiosas y al bienestar individual, ha revelado que la gente religiosa es más feliz, pero sólo si vive en países o sociedades pobres que no les proporcionan seguridad, oportunidades laborales o una buena educación. Por el contrario, en las sociedades más desarrolladas, las personas religiosas y las no religiosas afirman ser prácticamente igual de felices. Según los autores del estudio, estos resultados sugieren que la relación positiva entre religiosidad y felicidad radicaría en la garantía del apoyo social. Por Marta Lorenzo.
En los últimos tiempos, varios estudios han analizado la relación entre felicidad y religión, con conclusiones diversas.
La última de estas investigaciones ha sido la realizada por psicólogos de la Universidad de Illinois, en Estados Unidos, cuyos resultados sugieren que en sociedades sometidas a situaciones de presión hay más personas religiosas que no religiosas, y que las primeras son más felices que las segundas.
Por el contrario, cuando las sociedades viven en paz y plenitud, la participación religiosa suele ser más baja y todos los ciudadanos son más felices en general, independientemente de si son religiosos o no.
Primer análisis a escala global
Para el presente estudio fueron analizados datos de la Encuesta Gallup del periodo 2005-2009, recogidos en más de 150 países del planeta.
Según explica el director del estudio, el psicólogo Ed Diener, en un comunicado emitido por la Universidad de Illinois, éste sería por tanto el primer estudio que analiza la religión y su relación con la felicidad en una escala global.
La Encuesta Gallup, que consiste en sondeos de opinión que con frecuencia son usados por los medios de comunicación masivos para representar a la opinión pública, aplica típicamente un método de muestreo aleatorio simple, para mantener al mínimo los niveles de parcialidad.
Los datos de la Encuesta Gallup revisados en este caso fueron los referidos a cuestiones como la afiliación religiosa, la satisfacción vital, el respeto, el apoyo social o los sentimientos negativos y positivos de los encuestados. Los investigadores también analizaron datos de la Encuesta Gallup 2009, referidos concretamente a Estados Unidos.
Depende de la sociedad
Diener explica que, los resultados de estudios anteriores, muchos de éstos centrados en Estados Unidos, habían sugerido que la gente religiosa tendía a ser más feliz que la no religiosa.
Las constataciones realizadas en este nuevo estudio, sin embargo, indican que la religiosidad y la felicidad estarían estrechamente ligadas a las características de las sociedades en que la gente vive.
En los últimos tiempos, varios estudios han analizado la relación entre felicidad y religión, con conclusiones diversas.
La última de estas investigaciones ha sido la realizada por psicólogos de la Universidad de Illinois, en Estados Unidos, cuyos resultados sugieren que en sociedades sometidas a situaciones de presión hay más personas religiosas que no religiosas, y que las primeras son más felices que las segundas.
Por el contrario, cuando las sociedades viven en paz y plenitud, la participación religiosa suele ser más baja y todos los ciudadanos son más felices en general, independientemente de si son religiosos o no.
Primer análisis a escala global
Para el presente estudio fueron analizados datos de la Encuesta Gallup del periodo 2005-2009, recogidos en más de 150 países del planeta.
Según explica el director del estudio, el psicólogo Ed Diener, en un comunicado emitido por la Universidad de Illinois, éste sería por tanto el primer estudio que analiza la religión y su relación con la felicidad en una escala global.
La Encuesta Gallup, que consiste en sondeos de opinión que con frecuencia son usados por los medios de comunicación masivos para representar a la opinión pública, aplica típicamente un método de muestreo aleatorio simple, para mantener al mínimo los niveles de parcialidad.
Los datos de la Encuesta Gallup revisados en este caso fueron los referidos a cuestiones como la afiliación religiosa, la satisfacción vital, el respeto, el apoyo social o los sentimientos negativos y positivos de los encuestados. Los investigadores también analizaron datos de la Encuesta Gallup 2009, referidos concretamente a Estados Unidos.
Depende de la sociedad
Diener explica que, los resultados de estudios anteriores, muchos de éstos centrados en Estados Unidos, habían sugerido que la gente religiosa tendía a ser más feliz que la no religiosa.
Las constataciones realizadas en este nuevo estudio, sin embargo, indican que la religiosidad y la felicidad estarían estrechamente ligadas a las características de las sociedades en que la gente vive.
Las Preferencias Políticas Determinan Las Relaciones Románticas
O del amor en tiempos de cambios sociopolíticos...
Las personas eligen parejas con ideas políticas afines
Un estudio sobre citas online revela la importancia de la política en la selección de compañeros sentimentales
En los portales web y redes sociales de citas se mencionan menos los intereses políticos que el hecho de ser ludópata o tener sobrepeso. Cuando la gente busca una relación duradera, además, las preferencias políticas pasan a ser un factor crucial. A esta conclusión ha llegado un estudio de las universidades americanas de Brown, Miami y Pensilvania, y que ha sido publicado en la revista Evolution and Human Behavior. La investigación se hizo sobre una muestra de casi 3.000 personas de páginas de citas online. Por Maricar García.
La investigación sugiere que los individuos que tratan de ligar con alguien, a menudo evitan dar a conocer sus inclinaciones políticas. Los resultados del estudio han sido escritos en colaboración por los científicos políticos Rose McDermott, de la Universidad de Brown, Casey A. Klofstad de la Universidad de Miami, y Peter K. Hatemi, epidemiólogo genético de la Universidad Estatal de Pensilvania.
"Dado que sabíamos que las parejas duraderas son políticamente más similares que las relaciones esporádicas, estábamos interesados en ver cómo las personas que buscan una pareja termina con gente que comparte sus valores políticos", explica McDermott. "Esto es muy importante, ya que la ideología política parece ser hereditaria en parte, desde la pareja elegida a los hijos".
Para su estudio, titulado ¿Eres fiel a tu partido político en el dormitorio? El papel de la política para atraer a la pareja, el equipo de investigación tomó una muestra aleatoria de 2.944 perfiles de una página web de citas y examinó si, en ésta, las personas habían manifestado su interés por la política o incluso se posicionaron con un color político concreto.
Los resultados revelaron que sólo el 14% de estas personas incluyeron intereses políticos en su perfil, en el puesto 23 del ranking entre las 27 categorías posibles, justo debajo de videojuegos y por encima de la creación de redes de negocios y club de lectura.
Para ver el asunto con perspectiva, los autores señalan que “cuando a estas personas se les pedía que se describiesen en las redes sociales, una mayor proporción de encuestados hablaba de su propio cuerpo -señalando incluso que tenía sobrepeso o algunos kilos de más (17% )-, antes que apuntar datos sobre intereses políticos”.
Otros resultados del estudio señalan que pocas personas estaban dispuestas a expresar una preferencia política muy definida. De los que eligieron la política como uno de sus intereses, la mayoría - el 57% - dijo que su posición política no era radical. Asimismo, las mujeres fueron un 8% menos propensas a informar sobre estos asuntos. Las personas mayores y de alto nivel socioeducativo estaban más dispuestas a expresar sus gustos políticos libremente, tales como extremadamente liberales o ultra conservadores.
Más importante que otras características
Los investigadores señalan que la aparente reticencia a revelar las preferencias políticas es interesante porque estudios previos han demostrado que los cónyuges comparten puntos de vista políticos por encima de cualquier otro rasgo, al contrario que las creencias religiosas. La pregunta que se hacen ahora los investigadores es ¿qué sucede desde que se elige a una pareja hasta que salen juntos, para que personas con los mismos ideales políticos tengan relaciones más duraderas?
Apuntan a dos posibles explicaciones. En primer lugar, que los seres humanos desean ser compatibles en sus relaciones a largo plazo, lo que desde una perspectiva evolutiva debería aumentar la probabilidad de tener descendencia con éxito.
Tal vez las personas no sean selectivas con la política al principio de la relación, pero es probable que busquen compromisos a largo plazo con personas que comparten sus mismos intereses políticos. En segundo lugar, la gente podría elegir pareja a largo plazo basándose en características no políticas pero que se relacionan directamente con las tendencias políticas, como puede ser la religión, por lo que sin querer se clasifica políticamente.
"En algún momento de las citas, y de algún modo, filtramos a las personas que comparten nuestros intereses políticos", ha señalado Klofstad. "Nuestra mejor estimación es que en la mayoría de las personas prefiere abrir miras en sus relaciones esporádicas y citas, sin embargo, a largo plazo prefiere que los gustos políticos sean un requisito esencial para las relaciones duraderas, a pesar de que muchos estadounidenses ni siquiera se interesan por la política", comenta el investigador.
Investigación previa
Los resultados de la presente investigación coinciden con los hallados en otro estudio anterior, que también constató que aunque se dice que “los opuestos se atraen”, la mayoría de la gente se casa con personas de ideas políticas similares
Realizado por politólogos de la Rice University y de la University of Nebraska-Lincoln, de Estados Unidos, en este caso, los especialistas analizaron a más de 5.000 matrimonios estadounidenses. Descubrieron así que los cónyuges parecían seleccionar, de manera instintiva, a parejas con perspectivas sociales y políticas afines.
Asimismo, los investigadores comprobaron que las actitudes políticas están entre las características más fuertes entre las compartidas por las parejas, y que éstas influyen más a la hora de elegir pareja que la personalidad o el aspecto físico.
-
La propensión a la infidelidad podría ser genética
-
Las relaciones de pareja pueden aumentar la salud física y mental
-
La mayoría de la gente se casa con personas de ideas políticas similares
-
Estudio analiza las preferencias masculinas a la hora de escoger pareja
-
“Nosotros” es mejor que “Yo” en las relaciones estables de pareja
Un Estudio Mide La Capacidad Conceptual-Relacional En Niños y Adultos Para Determinar Si La Religiosidad Es Innata
Acá hay un problema técnico, lo que el estudio demuestra es la capacidadconceptual- relacional de niños y adultos en forma comparativa. Los niños recurren a conceptos más simples, según su desarrollo cognitivo, mientras que los adultos recurren a lo que manejan en su cognitividad (sus creencias) De ninguna manera el estudio ha medido si es innato o no la tendencia a creer en algo sobrenatural, ya que ello necesita de estudios neuronales, algo que ya se hizo en el caso de la neuroteología. El estudio adolece del error de que sus variables no se apoyan en constructos que reflejen realmente el fenómeno de la Fe. Su marco conceptual no es adecuado para llegar a tales conclusiones.
Un estudio cuestiona que la religiosidad humana sea innata
Los adultos tienden más que los niños pequeños a dar explicaciones sobrenaturales a sucesos inusuales
A pesar de que se suele pensar que las creencias sobrenaturales son innatas en el ser humano, los resultados de un estudio reciente realizado por psicólogos de la Universidad de Texas, en Estados Unidos, sugieren que esta creencia podría carecer de base real. En el estudio, se les contó a niños y adultos historias de hechos inusuales y se les pidió que explicaran las causas de éstos. Se constató así que los pequeños son poco propicios a achacar este tipo de hechos a conceptos como Dios, la suerte o la justicia moral. Por Marta Lorenzo.
La investigadora Jacqui Woolley, de dicha Universidad, y sus colaboradores exploraron el desarrollo de la propensión humana a encontrar sentido en eventos inesperados o cambios y, más específicamente, analizaron el surgimiento en niños y adultos de las explicaciones sobrenaturales o inmateriales a este tipo de hechos.
Propensión a las explicaciones naturales
Según publican los autores del estudio en la revista especializada Journal of Cognition and Culture, a la investigación fueron sometidos un total de 67 niños de 8, 10 y 12 años, y también 22 adultos. A todos se les presentaron escenas que describían sucesos inusuales o inesperados.
Por ejemplo, una de estas escenas mostraba a una persona que robaba pequeñas cantidades de dinero hasta acumular el suficiente como para comprarse un coche que corría mucho. Poco después de comprarlo, se estrellaba con él. Otra escena mostraba a un paciente enfermo de cáncer terminal cuya enfermedad sanaba de repente, milagrosamente.
En otra de las escenas, una mujer que corría regularmente tropezaba el día de su boda y se lesionaba gravemente la pierna, de manera que no podía casarse. Todas estas historias fueron diseñadas para ilustrar sucesos que podrían relacionarse con conceptos como la justicia moral, la intervención divina o la buena o mala fortuna, publica Epiphenom.
En general, los niños no tendieron a ofrecer explicaciones sobrenaturales a cada caso.
En lugar de eso, señalaron posibilidades como que el paciente con cáncer había dormido mucho y por eso había mejorado o que la mujer atlética se había caído el día de su boda porque había tropezado con una piedra.
Los adultos, por el contrario, fueron más propicios a ofrecer explicaciones sobrenaturales. Los científicos constataron asimismo que cuanto mayores eran los niños, más propensos eran éstos a recurrir a explicaciones sobrenaturales para los extraños acontecimientos presentados.
Evaluación de la tendencia
Este experimento fue realizado para evaluar el uso de explicaciones sobrenaturales diversas (justicia moral, Dios, la suerte) por parte de todos los participantes.
Según escriben los autores del estudio, los resultados obtenidos en los cuestionarios indicaron que los adultos apelaron de manera espontánea a las explicaciones sobrenaturales más frecuentemente que los niños.
Una tendencia a las explicaciones con conceptos sobrenaturales fue constatada también entre los niños de más edad (de alrededor de 12 años).
Por otro lado, los participantes de todas las edades dieron a menudo explicaciones diferentes a los mismos hechos, y fueron más propensos a utilizar las explicaciones sobrenaturales en los casos en que las historias tenían un final positivo que en aquéllas con final negativo.
Resultados diversos
Los resultados obtenidos por Woolley y sus colaboradores coinciden en parte con los de otro estudio realizado en 2006 por científicos de las Universidades de Harvard y de Chicago, en Estados Unidos.
En esta otra investigación, en la que se analizó cómo aprenden los niños sobre ciencia y religión, se constató que, para los pequeños, los conceptos religiosos que no pueden demostrarse resultaban menos fiables que los científicos.
Otros estudios previos, sin embargo, han sugerido que existe cierta tendencia natural en el ser humano a creer en lo sobrenatural, como una investigación recientemente culminada por investigadores de la Universidad de Oxford.
Por otra parte, investigaciones realizadas por científicos de la Universidad de Boston demostraron que, incluso en los niños pequeños, existe una tendencia a pensar que el mundo ha sido creado con un propósito. Así, por ejemplo, si se le pregunta a los pequeños “¿por qué existen los ríos?”, una respuesta corriente sería: “para que los peces puedan nadar”.
Esta capacidad de buscar y encontrar un sentido a la realidad constituye una capacidad cognitiva que podría encontrarse en la base de la religiosidad humana (que buscaría un sentido en lo sobrenatural), afirman algunos expertos en cognición.
Por último, el psicólogo especializado en el estudio de la religiosidad humana, Justin Barret, del Centre for Anthropology and Mind de la Universidad de Oxford, cree que el ser humano sí tiene una predisposición innata a creer en lo sobrenatural.
En uno de sus estudios, por ejemplo, Barret constató que niños de tan sólo tres años atribuían espontáneamente habilidades sobrenaturales e inmortalidad a “Dios”, incluso sin haber recibido aleccionamiento alguno sobre Dios o la religión. Asimismo, en su investigación el psicólogo también descubrió que los niños elaboraban historias sobre su vida antes de nacer, acerca de un contexto bautizado como la “pre-vida”, sin que nadie les hubiese inculcado previamente esta idea.
-
Diversas disciplinas científicas explican la religiosidad humana
-
El ser humano tiende a creer en dioses y en la vida después de la muerte
-
Los niños confían más en la ciencia que en la religión
-
La espiritualidad garantiza la felicidad de los niños
-
Dieciséis necesidades psicológicas profundas nos impulsan a la religión
La Religiosidad Con Orientación Ecológica Ayuda A Preservar La Naturaleza
Solo la Espiritualidad podrá salvar al ser humano de su autodestrucción. Ya está comprobado científicamente.
Las religiones potencian los comportamientos ecológicos locales
El análisis de la gestión económica y de la religiosidad de una minoría étnica china revela que las tradiciones pueden ayudar a construir un futuro sostenible
Los resultados de un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Queen, en Canadá, han revelado que la revitalización religiosa sufrida por una minoría étnica china, los “Blang”, está propiciando un mayor cuidado del medioambiente en la región que los Blang. Estos resultados destacan el papel que las tradiciones humanas que reverencian a la naturaleza podrían tener en la construcción de un futuro sostenible. Por Yaiza Martínez.
El profesor James Miller, de la Escuela de Religión y del programa de Estudios Culturales de dicha universidad, en colaboración con la estudiante An Jing, ha descubierto que existe una relación entre la fuerte religiosidad de los llamados Blang, una minoría étnica china, y el desarrollo económico y la ecología de la región en la que los Blang viven.
Según declaraciones de Miller recogidas en un comunicado de la Universidad de Queen: “Nuestra investigación proporciona claras evidencias de que la religión juega un papel clave en la relación de los Blang con sus ecosistemas locales”.
Religión, economía, ecología
Miller añade que la vida religiosa de este pueblo: “no es sólo una cuestión de creencias privadas o de espiritualidad personal, sino un sistema cultural que se interrelaciona claramente con su organización económica y ecológica”.
Los Blang constituyen una minoría étnica china, una de las 56 oficialmente reconocidas por el gobierno de la República Popular China, y conforman una población de unas 82.000 personas que habitan la provincia china de Yunnan.
Antiguamente, los Blang se dedicaban a la agricultura de subsistencia pero, de un tiempo a esta parte, esta minoría ha pasado a dedicarse casi exclusivamente a la producción de hojas de té, que procesadas se convierten en un producto de gran valor.
A partir de las reformas económicas y de posesión de tierras aplicadas por el Gobierno chino en la década de los 80 del siglo XX, los aldeanos Blang fueron convirtiendo sus tierras en centros de producción de té, de manera sostenida. En la actualidad, las plantas de té dominan las terrazas de las faldas de las montañas de la región.
Prohibición durante el festival budista
En su estudio, Miller y Jing pudieron observar que el reciente desarrollo económico derivado de la producción del té está contribuyendo a un resurgimiento de la religión en la zona analizada, a la construcción de nuevos templos y a la celebración de abundantes actividades religiosas.
La solución aportada por los Blang a este problema ha sido la siguiente: durante los tres meses que dura el festival budista anual que se celebra en la zona, y que marca el comienzo de la estación lluviosa, ha sido prohibido cortar grandes árboles.
En otros tiempos, los grandes árboles de la región eran cortados en cualquier momento sólo para la construcción de casas, pero ahora son cortados para la producción de té.
La prohibición temporal de esta actividad, vinculada a una tradición religiosa, está teniendo un efecto positivo en la ecología local, al ralentizar la deforestación. Según los investigadores, este hecho demuestra cómo las religiones indígenas y la cultura pueden fomentar los esfuerzos por proteger el medioambiente.
Una solución posible
James Miller está especializado en estudiar la manera en que las religiones construyen imágenes de la naturaleza e influyen en los valores y en los comportamientos humanos hacia la naturaleza y el entorno.
En su blog, Sustainible China (China sostenible), el investigador explica que los valores religiosos y las ideas son fuentes muy ricas de capital cultural y constituyen recursos vitales para el fomento de un futuro ecológicamente sostenible.
Su investigación se ha centrado en China porque, según Miller, éste es “el país de la Tierra donde actualmente el desarrollo sostenible es más importante”. La razón: China es el país más grande del mundo por población, la segunda economía mundial en términos de producto internacional bruto, y el primer emisor de gases de efecto invernadero a la atmósfera.
La implantación de la modernidad en China ha supuesto un terrible impacto, porque ha implicado la devastación medioambiental, y también de las tradiciones religiosas y de los valores culturales del país.
Pero, al tiempo que China lucha contra la destrucción de su entorno natural, también está experimentando un resurgimiento del interés por la religión y la espiritualidad. Miller explora ahora la posibilidad de fomentar una nueva filosofía de desarrollo sostenible, que una el conocimiento científico con un reconocimiento renovado de los valores chinos tradicionales de armonía y respeto por los entornos naturales.
Antigua reverencia
El estudio realizado por Miller y Jing en China no es el único llevado a cabo en los últimos años en esta misma dirección. El pasado mes de enero, ya publicamos en Tendencias21 un artículo sobre los trabajos de Stuart Harrop, director del Institute of Conservation and Ecology(DICE) de la Universidad de Kent, en el Reino Unido, en tres puntos del planeta: Sumatra, norte de África y Etiopía.
Con estas investigaciones, el científico y sus colaboradores han intentado medir y comprender el impacto potencial de la ética, las religiones y las culturas en la ecología de estas zonas del mundo.
Por otro lado, en 2010 publicamos los resultados de otra investigación, llevada a cabo por antropólogos de la Universidad Autónoma de Barcelona, sobre los amazig o bereberes del Alto Atlas de Marruecos. En ella, se constató que las creencias religiosas en esta zona favorecían la gestión sostenible de los territorios.
En general, los especialistas coinciden en señalar que la reverencia antigua hacia el medioambiente presente en la religión y la cultura es una fuerza muy poderosa capaz de detener la destrucción de la biodiversidad, y que la desaparición de estas tradiciones ha dado lugar a una gestión más individualista, basada en el provecho inmediato, de consecuencias nocivas para el medioambiente.
La Ontología Clásica Limitaría A la Computación Biomédica
Las ideas filosóficas podrían no ser válidas para la computación biomédica
Investigadores de la UPM afirman que las ontologías no consideran adecuadamente el conocimiento científico ni los avances en procesamiento de imágenes
Cinco investigadores españoles y uno norteamericano han alertado de las limitaciones científicas de las ontologías biomédicas basadas en ideas filosóficas, en un artículo publicado por la revista especializada Methods of Information in Medicine. Otros diez autores, de los que dos son filósofos, han contraatacado argumentando la validez de estas ideas en el área de la computación y su contribución a la ciencia moderna. La polémica epistemológica está servida.
Según informa la Facultad de Informática de la UPM en un comunicado, entre las limitaciones se encontrarían aspectos como la falta de adecuación de los enfoques aristotélicos a diversos aspectos de las ontologías computacionales, la aceptación a priori de una supuesta realidad ontológica externa, la no consideración de aspectos como la organización y emergencia en biología, las diferencias fundamentales de las ontologías de base filosófica clásica con las teorías científicas modernas, y los problemas para abordar otras cuestiones como la representación de formas y estructuras gráficas y de volúmenes.
Evaluación científica necesaria
Los autores de este artículo señalan, además, los problemas que el uso de estas metodologías basadas tan estrictamente en la filosofía pudieran introducir en la biomedicina, desde el punto de vista científico.
Este artículo, el primero publicado en el área de la biomedicina y la informática biomédica con un análisis crítico de estos enfoques filosóficos, sugiere la necesidad de evaluar científicamente las ontologías de base aristotélica.
Por ejemplo, los autores analizan enfoques filosóficos recientes realizados para construir ontologías de formas y estructuras gráficas o visuales (en dos y tres dimensiones) y sugieren que no consideran adecuadamente el conocimiento científico acumulado en estos temas desde Gauss, Euler, Riemann, así como décadas de investigación en procesamiento de imágenes.
Polémica epistemológica
La crítica formulada en este artículo no ha dejado indiferente a las comunidades filósofica y científica. En otro artículo de respuesta publicado en el mismo número de la revista , diez conocidos autores contestan al artículo del profesor Maojo y sus colaboradores.
Dos de ellos, filósofos, introducen ásperas críticas, argumentando la validez de las ideas filosóficas en el área de las ontologías computacionales y su contribución a la ciencia moderna. Otros, al contrario, indican que la formalización de ontologías restringidas a la filosofía clásica no es adecuada para los modelos computacionales.
Los editores de la revista han escrito, asimismo, un editorial sobre el tema en el que, sin tomar partido, explican los elementos de la discusión para permitir a los lectores que se formen la mejor opinión. La polémica está servida.
Qué son las ontologías computacionales
Las ontologías (computacionales) son conceptualizaciones de un dominio, usadas como referencia para el intercambio de información entre sistemas informáticos y bases de conocimiento semánticamente heterogéneos. Su desarrollo ha facilitado lo que se llama la “web semántica”.
Los investigadores pioneros en el tema decidieron llamar a esta técnica con el nombre de "ontologías", tomando prestando el nombre de la filosofía. Las ontologías, según esta acepción, son muy utilizadas en diversos campos para el manejo de grandes cantidades de datos y conocimiento.
Por ejemplo, multitud de empresas las usan en sus páginas web para organizar la información, así como otros muchos investigadores las usan en sus trabajos, particularmente en la biomedicina. La literatura reciente presenta miles de referencias a ellas.
Años después de ser propuestas, un grupo de filósofos proclamó que las ontologías (computacionales) deben basarse en ideas ontológicas clásicas (filosóficas), argumentando que les darían una mayor claridad, rigor y fundamento científico. Esto ha llevado al desarrollo de metodologías de formalización, basadas en la filosofía aristotélica, de ontologías computacionales, ampliamente aceptadas y usadas actualmente en biomedicina.
-
Un motor de búsqueda relaciona los artículos de biomedicina con secuencias de ácidos nucleicos
-
Un nuevo sistema informático reconoce las emociones humanas
-
Una nueva herramienta pone los recursos bioinformáticos de Internet al alcance de todos
-
La nanoinformática cataliza y acelera las investigaciones en nanomedicina
-
Un proyecto enlaza Informática Biomédica, tecnologías Grid y Nanoinformática









